The Fever Band: la energía de un estilo hecha realidad

Si decimos potencia, swing y sinceridad no podemos estar hablando de otros que no sean los integrantes de The Fever Band. Cordobeses de nacimiento y auténticos fans del gran Brian Setzer, -uno de los compositores y guitarristas estadounidenses más influyentes del género rockabilly-, Miguel Luque, Rafael Sánchez y Guillermo González componen uno de los tríos más cañeros del género rock and roll. Esta banda, formada a finales de los 90’s es más que un grupo, es una familia. Hace unas semanas pudimos mantener con estos chicos un coloquio agradable entre bambalinas antes del concierto que ofrecieron en el Pub “Los Clásicos” de Cuenca. Así que… ¡allá vamos The Fever Band!

Miguel es “el vocalista por equivocación” y el batería. Con estudios inclinados a la electrónica digital, le chifla el rock and roll y el músico Paul Ansell, aunque de niño soñaba con tocar la batería y odia la envidia humana. Aparte de la música, le encanta salir con sus amigos de vinos y reconoce que si él no tocara ni hiciera música, sería infeliz.

Rafael Sánchez, conocido comúnmente como “Faly”, es el guitarrista y el artista del grupo. Con saberes realizados en la Escuela de Arte y Oficios, estudió publicidad. Cuando era un niño le gustaba cantar “Help” con la guitarra y se considera un fanático de Brian Setzer. Le gusta todo lo relacionado con el tema de los videojuegos y reconoce que si no se dedicase a la música, le encantaría ser dibujante de cómics, de ahí el adjetivo de artista.

Guillermo González es el contrabajo y la última extremidad de The Fever Band. Es doctor en filología clásica, profesor diurno por el día y músico taciturno y enérgico por la noche. Se considera un apasionado del rock and roll, del rockabilly, del gran Elvis Presley y como no, de la filología clásica. Odia con todas sus fuerzas el garrafón y, con más 185 centímetros de altura, siempre va acompañado en cada actuación por su contrabajo, ese que tantos kilómetros ha recorrido. Reconoce que si no se dedicase en parte a la música, sería investigador a tiempo completo y no como ahora, que es investigador a tiempo parcial.

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Cuando comenzaron su aventura en el mundo de la música recuerdan que tenían, -como sucede con todas las personas cuando empiezan un proyecto que les gusta-, muchísimas ilusiones y expectativas, idealizando cosas que luego, con el paso del tiempo, irían banalizando. Además, los músicos admiten que se adentraron en esta aventura básicamente por dos razones: la primera fue porque les gustaba el rock and roll y la segunda porque eran y son muy buenos amigos, “por eso esta fórmula ha sido muy fiel y efectiva para nosotros. Sin esa amistad, esto hubiera sido imposible”, dice Miguel. Además de que el nexo de unión sanguíneo entre Miguel y Faly sea literal, -puesto que son primos-, entre risas, recuerdan cómo se conocieron y cuándo empezaron a tocar juntos. “El primer concierto que toqué con Miguel, yo tenía 13 años y estaba en 8º de EGB, mientras que él tenía 17 años y cursaba 2º de BUP”, explica Guillermo. “Tocamos en Córdoba en un club social que había en los bloques con piscina en los que yo vivía. Había una fiesta de fin de verano y allí fue donde tocamos juntos por primera vez en concierto”, dice el contrabajo.

Seguidamente, cuando les preguntamos sobre la dificultad de mantenerse y si viven o querrían vivir de la música, la respuesta es tajante. Según argumentan los componentes de The Fever Band no quieren vivir de la música porque eso cambiaría la dirección de las cosas. “Nosotros no vivimos de la música, pero tampoco queremos, ¿eh? Porque vivir de la música ya es distinto. Ya tienes que hacerlo por necesidad y entonces ahí ya cambia todo. Nosotros lo hacemos sólo porque nos gusta y no hacemos absolutamente nada de música por necesidad”, explica Miguel.

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Musicalmente, la base de este grupo se asienta en los grandes clásicos del rock and roll y reconocen que han aprendido a tocar encima de discos al “no ser músicos de escuela”, como afirma Faly, por lo que se han instruido escuchando música, teniendo oído y en base a ello, tocando encima de las melodías. Con un sonido fuerte e influenciados por el rock and roll clásico, definen su sonido como único porque suenan muy fuertes, compactos y contundentes. “Nosotros degustamos mucho la contundencia del sonido bien compacto y apretado. Todos los cortes nos gustan que sean casi como los cortes de la música rock: con mucho peso, potencia, con mucha fuerza y enganche”, explica el contrabajo. Asimismo, sobre el proceso creativo que realizan a la hora de componer los temas es mecanizado: Miguel comienza tarareando la canción en su grabadora y la va grabando con el móvil; después Faly obtiene los acordes y, finalmente, Guillermo las prepara. En consecuencia, esa confianza se plasma en las canciones y el proceso a la hora de crear es muy rápido, puesto que entienden perfectamente lo que cada uno quiere hacer y decir. El rock and roll, el rockabilly, el soul y el swing son los géneros que más les gustan y en los que más cómodos se sienten. Entre risas, Faly dice: “esta es la música que oiríamos cuando no estamos tocando y si nosotros, como grupo, tocáramos otra cosa, no creo que funcionáramos”. A la postre, cuando preguntamos sobre el nombre de The Fever Band,  la respuesta es inmediata. Según explica el vocalista: “todo vino por la canción “Fever” de Elvis Presley. Pensamos que era un tema muy emblemático y que la palabra “Fever” tenía mucho impacto, ¿no? Entonces dijimos que sólo “Fever” se quedaba un poco cojo, y pensamos, The Fever Band. De hecho la gente nos conoce como “La Fever Band”.

Cuando les preguntamos con qué canción suya se quedarían, la unanimidad en la respuesta es clara.  “Un Ángel en el Bar es ahora mismo una de las canciones con la que más cómodos nos sentimos. Representa muy bien nuestro sonido, el sonido The Fever Band”, añade Guillermo. Del mismo modo, divisamos en el grupo una peculiaridad única muy poco frecuente en otras formaciones. Miguel, -como indicamos en el párrafo de presentación- es el batería y el “vocalista por equivocación”, según el mismo nos confirma. En un tono ameno y distendido, esperando las risas cómplices de sus dos amigos, apunta: “mira, yo en verdad soy batería y lo que me gusta hacer es tocar la batería. Entonces cuando formamos el grupo hace 27 años, empezamos a buscar un cantante y mira… todavía lo estamos buscando. Así que yo sigo cantando hasta que venga el cantante”.

Es curioso que a pesar de estar muchos años en el mundo de la música, únicamente hayan podido sacar un disco Siente la fiebre. Esto se debe, según afirma Guillermo, a que tocan muchísimo. Por ello, todo el tiempo que tienen para estar juntos no lo dedican a componer, sino a tocar más y más. “Componer requiere un ensayo de muchos meses previos para luego meterte en el estudio. Entonces, la idea es pararse, -como lo hicimos en nuestro primer disco-, adentrarnos en el local de ensayo y, posteriormente, meternos en el estudio para la creación de un segundo trabajo. Tenemos pensado sacarlo próximamente pero no sabemos si para el año que viene o empezar después de verano a perfilar canciones. No hay fijada una fecha concreta, pero queremos grabar otro disco”, expone Guillermo.

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De esta manera, las expectativas del grupo son claras. En cada actuación quieren superarse y son conscientes del difícil momento por el que atraviesa la música. Cuando les preguntamos en qué festival les gustaría tocar, ellos lo tienen claro. “Tocar en Lugo en el Resurrection Fest sería también un puntazo”, expresa el contrabajo. De igual forma, Miguel comenta: “nosotros tocaríamos en cualquier festival, no hemos tocado todavía en muchos de rockabilly pero nos encantaría. También estaría bien en uno así rollo Benicàssim”. en una cosa así de estas que no tenga que ver nada con nosotros, en plan que salga el grupo The Cure, The Fever Band y después Kiko Veneno. Aunque si hablo ya seriamente, como músico me encantaría compartir escenario con Brian Setzer”, algo con lo que también sueña diariamente -mientras corre por las mañanas- el filólogo clásico y contrabajo del grupo. El éxito de The Fever Band reside en la fórmula que tienen de “buenrollismo y libertad mental”. Admiten que no tienen un desgaste mental y eso es imprescindible para que una banda perdure en el tiempo. Entre anécdotas “milenarias”, de estas en las que no puedes parar de reír, los músicos comentan una de ellas. “En tantos años tocando nos han sucedido multitud de anécdotas, pero hay una de ellas muy buena. Después de tocar en un pueblo, íbamos por la noche en la furgoneta por caminos perdidos de la mano de dios escuchando “Milenio III”, el programa de “4º Milenio” en radio. Entonces ocurre que Faly no siente el miedo, a él le da igual. Y mientras tanto, Miguel diciéndome a mí, ¡ostia tío, escucha eso! Y yo, ¡joder Miguel, que me estoy acojonando…!”, recuerda el contrabajo con una sonrisa de oreja a oreja.

“Los Fever”, “Fever Band”, “La Fever Band” o “The Fever Band”, el caso es que la gente conozca a este grupo tan dicharachero y profesional. Un grupo de música propia y de covers llevados a su campo más rocanrolero, así es The Fever Band. En los directos, la multiplicidad de sus canciones está asegurada y lo mismo tocan un clásico de Stevie Wonder, una canción de Blondie o la banda sonora de una película Disney, pero siempre con un sonido fuerte que engancha y conecta con el público, formándose así una relación directa y especial con cada uno de los asistentes.

Para concluir no olvidéis las fechas de sus próximos conciertos. The Fever Band tocará en:

  • Viernes 16 de junio a la 01:00 h.
  • Fever Band + Osuna Brothers en la “II Concentración HDC La Mancha” en Ruidera (Ciudad Real)
  • Sábado 17 de junio
  • 18:30 h. estarán en el Zeporock Festival del Toboso (Toledo)
  • 23:30 h. estarán en la sala “Kráter” de Puertollano (Ciudad Real)
  • Domingo 18 de junio a las 13:30 h.
  • En el “Bar Los Sales” de Puertollano (Ciudad Real)

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