Zepocheesers por El Toboso: un día de diversión y música en el Zeporock Fest

En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre sí quiero acordarme, el equipo de Compact Cheese llegó al Zeporock Fest 2017. Tras jornadas de largos viajes por Castilla-La Mancha, los cheesers recorrieron más de 700 kilómetros por toda la comarca hasta el sábado, teniendo que hacer una parada obligatoria en el municipio quijotesco de El Toboso.

Con unas temperaturas que sobrepasaban los 34ºC a las 12:30 h. de la mañana, Compact Cheese llegó al recinto donde daría lugar uno de los festivales más esperados de la zona, “el distrito” de la mancha profunda por excelencia. Desde la entrada, se podía vaticinar el buen ambiente del festival y la buena disposición de los organizadores. La antigua piscina municipal, convertida en un albergue de actividades de ocio, sería el epicentro de esta jornada musical, acogiendo a un montón de familias con niños, abuelos y grupos de amigos, que decidieron pasar un día distinto.

Asimismo, entre las actividades que se podían encontrar estaban talleres infantiles gratuitos con pinturas faciales, mercadillos artesanos con la venta de bolsos, chapas, pulseras y camisetas -entre otras cosas-, además de la piscina, dónde podías disfrutar de un chapuzón más que necesario para el cuerpo.

Entre bebidas calóricas y algún que otro baño en la piscina, antes de la comida pudimos acceder -por medio de Vera, responsable de comunicación del festival- a hablar con los chicos de 51 Grados. Alejados del escenario por las pruebas de sonido de los grupos y técnicos, tuvimos que desplazarnos hacia un lugar más tranquilo y menos ruidoso, pero siempre dentro del recinto para no perder la esencia del festival. Carlos, Rodrigo e Iván, madrileños y toboseño, respectivamente, componen esta banda de rock, con un sonido muy cañero y letras en castellano que rompen todo tipo de moldes. “A más de 51 Grados” a la sombra, realizamos una entrevista con estos músicos que, próximamente, podréis disfrutar de la pieza completa en nuestra web.

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Carlos González de 51 Grados sobre el escenario del Zeporock

Seguidamente, cuando les dejamos “escapar” de nosotros, era la hora de la comida. Entre peroles de carne, sandías y bebidas muy frías, los organizadores y las bandas disfrutaron de una comida típica de la zona. Para el resto de asistentes, se ofrecían bocadillos, hamburguesas y sándwiches a un precio más que aceptable, de ahí la buena acogida del público a esta hora tan calurosa.

En forma de anécdota y como buenos zeporros, al sacar las entrevistas de nuestro bolso de trabajo, los cheesers se dieron cuenta de que estaban mojadas y tuvieron que colgarlas en una cuerda con pinzas, entre la incredulidad y el humor de algunos grupos y organizadores. Con una imperecedera música de fondo para animar la jornada, los técnicos de sonido ultimaban los detalles para que todo saliese perfecto. Por ello, aunque las actuaciones estaban programadas a partir de las cinco y media, el festival tuvo que empezar un poco más tarde debido al intenso calor que, como consecuencia, provocó un pequeño altercado en el sonido y en el orden de actuación de las bandas, ya que una de ellas, Fever Band, tuvo que entablar con el primer concierto porque tenía que desplazarse hasta Puertollano -Ciudad Real- para tocar por la noche. No obstante, los técnicos solucionaron perfectísimamente este inconveniente en un mínimo período de tiempo. De este modo, el festival comenzó con la actuación del “trío cordobés” animando -a pesar del calor- a los asistentes. Con canciones como “Un Ángel en el Bar” y algunas versiones como “María” de Blondie o “El porompompero” de Manolo Escobar -esta última a modo de un solo del contrabajo-, la banda dio el pistoletazo de salida a una intensa jornada musical que se alargaría hasta pasadas las cinco de la madrugada. ¡Todo un espectáculo y diversión para el body!

A continuación, desde lo más profundo del Mississippi de La Mancha -como ellos mismos se definieron-, llegó el turno para Tábano. Un grupo diferente, que se fabrica sus propios instrumentos y que dedica mensajes sarcásticos e irónicos entre canción y canción. Con ese humor ácido y crítico que les caracteriza, Tábano animo al público a bailar con su música, derivada e influenciada del bluegrass más primitivo. Asimismo, y como es tradición en sus conciertos, John Caverna sacó su peculiar bebida que ofreció a los asistentes que debían beber al ritmo de la música dado que hasta que esta bebida no se acabase la música no pararía de sonar. Antes de seguir, conviene destacar que hace unas semanas, el grupo Gatomidi, -que actuaría más tarde-, retó a Tábano en la entrevista que pudimos realizarles hace unas semanas a que construyeran un instrumento que pudiera enchufarse a un pedal de distorsión para tocar con él: el “Gatábano. Pues bien, al final de la actuación, los alcazareños mostraron al público la “obra de arte” que habían realizado para Gatomidi ante el asombro y buen rollo de los asistentes. Cuando esto sucedió, Nolasco, Jimena y Juli, no dieron crédito a lo que estaban viendo. Entre risas, los integrantes de Gatomidi dieron las gracias a sus compañeros y prometieron guardarlo como “oro en paño”.  Personalmente, debemos decir que este fue un momentazo para nosotros por lo que el gesto significaba.

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Gatomidi y Tábano posando con el “Gatábano”

Posteriormente fue el turno para Muntz. De igual forma que Tábano, desde Alcázar de San Juan procedía la banda de rock alternativo a la que también tuvimos el placer de conocer el pasado mes de abril. Con esa fuerza que caracteriza al grupo, el público pudo disfrutar de las canciones de su disco Hypna y de otras versiones de bandas noventeras como Muse. Además, en la parte final de su actuación, Muntz estrenó en primicia su nueva canción -aún sin título-, que saldrá a finales de verano dejando un final de fiesta para el recuerdo, en donde el público les pedía más y más canciones con el típico: “¡otra, otra, otra,…!”

De este modo, tocó el turno de 51 Grados. Con canciones de antiguos discos como La Conjunción de los Opuestos y Miedo, los integrantes del grupo tocaron con fuerza y garra sus instrumentos. Caracterizados por el rock alternativo y hard rock, presentaron “Desconexión, el adelanto de su próximo disco, entre otras. Con influencias de bandas  como Manchester Orchestra, Biffy Clyro o Foo Fighters, estos músicos y sobretodo amigos lo dieron todo y derrocharon muchísima energía sobre el escenario. Además, Iván -el bajo, coros e integrante de la organización del evento- bromeó delante del público al decir que si era necesario, el año que viene montaba otra banda para volver a repetir en el festival.

El sol iba dando tregua al ambiente y con la entrada de la noche llegó el turno de Gatomidi, que vinieron a toda prisa desde Valencia porque Juli, el batería y la percusión, se graduó esa misma mañana. Esta banda afincada en Madrid, formada en Valencia pero con orígenes manchegos por Jimena -voz, bajo, letras- y Nolasco -voz y guitarra-, desmelenó a los asistentes con su sonido post-punk y sus temas de noise pop y rock. Su último trabajo, The Flowers’ Cavern, fue el protagonista durante parte del concierto, pero el auge total llegaría con las canciones “Have Fun”, “Facing Destiny”, “Walking Around You” o “Love Is Overrated”, entre otras. Además, la presencia de los familiares de los artistas fue un aliciente para ellos, puesto que hizo que se sintieran directamente arropados por los suyos. En cierto momento, Jimena dedicó una canción a su madre, -algo de lo que estamos seguros que le hizo mucha ilusión-.

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Javi componente de Fizzy Soup durante su actuación

De esta manera, el grupo moteño se iba del escenario y el festival daba paso a Fizzy Soup. Aunque la sopa se sustituyese por una buena hamburguesa y una cerveza bien fresca, los chicos que conforman este grupo tocaron algunos temas como “Far”, “The Big Black Wolf”, “No Prayers” o “Longest Nights”, junto a otros temazos. Javi, la voz y guitarra del grupo, agradeció en más de una ocasión tanto el trato recibido por los organizadores como la labor de los técnicos, que a pesar de que ellos no pudieron probar, aplaudió el trabajo que hicieron por la buena calidad del sonido. Un detalle que dice mucho de la humildad y la constancia de esta banda.

Así, este grupo dio paso a Última Experiencia. El grupo madrileño formado por Miguel Ángel -voz y guitarra-, J. Alberto -bajo- y Carlos -batería- dieron una lección magistral del rock clásico de los años 60 y 70 hasta el más actual. Con canciones como “La Oveja Negra”, “He Muerto Hoy”, “Berlín” o “El Lobo”,  la banda hizo moverse a todos los asistentes y consiguió crear un ambiente único y especial, levantando los brazos del público -mechero incluido- y moviéndolos al son de los acordes de Última Experiencia. De parte de Compact Cheese, es una pena que no pudiésemos realizarles una entrevista, pero seguro que les veremos pronto en próximos conciertos y eventos, incluido el Festival Gigante de Guadalajara, en el que estaremos a pie de cañón.

Después de un concierto legendario de los chicos de Última Experiencia, fue el turno de Alpargata. Para concluir con las actuaciones de las bandas, este grupo madrileño hizo mover y animar a todos con sus canciones cañeras y divertidas, con toques interpretativos por parte de sus integrantes. Con aires y estilos que van desde el rock, el jazz, el folklore, el chotis madrileño, la cumbia, el rock progresivo, la rumba y el ska, la formación tocó canciones de sus 4 álbumes. La variedad de sus canciones y el buen rollo que transmiten, hizo que el fin de fiesta fuese apoteósico. Además, compartieron escenario después de un tiempo con Juanete Del Toboso, artista local con el que han realizado el disco Juanete y Los Alpargata, titulado Cancionero Tabernero, con canciones como “Otra Tarde de Domingo”, “Debajo de los Puentes”, “Crispación” o “Reguetontaco”.

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Los chicos de Alpargata antes de su concierto

Desde el punto de vista comercial, no podemos olvidar que los grupos trajeron todo tipo de merchandising. En el que podías adquirir productos propios de cada una de las bandas: camisetas, pañuelos, chapas, discos, etc. En ese momento y pasadas las cinco de la madrugada, las actuaciones en el escenario finalizarían clausurando así la velada. Debido a las horas de finalización de los conciertos los djs que había programados para después no actuaron.

Después de un día intenso de calor y música, el festival culminaría el domingo 18 de junio con la actuación de Acoustic Vibes a la hora del vermut en el local La Competencia de El Toboso, con entrada gratuita. Al levantarnos y darnos “los zepodías”, los integrantes de Compact Cheese volvieron a desplazarse a la tierra de Dulcinea para disfrutar de esta banda de versiones famosas y emblemáticas como “It’s My Life” de Bon Jovi, “La Casa por el Tejado” de Fito & Fitipaldis o “Sweet Home Alabama” de Lynyrd Skynyrd. En un contexto familiar y amigable, los cheesers pudieron despedirse en primera persona de los organizadores del Zeporock Fest, agradeciéndoles el buen trato recibido y en definitiva, ¡contando los días para el Zeporock 2018! De esta forma, finalizaría uno de los festivales más cañeros y atrayentes de la zona en la pequeña localidad toboseña, donde la gente del pueblo se volcó en esta jornada musical. Una unión especial entre vecinos de todas las edades que distinguía a este acontecimiento de otros eventos.

Por todo ello, ¡GRACIAS y HASTA LA PRÓXIMA ZEPORROS!

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Texto: Carolina Cicuéndez

Fotografías: Beatriz Moragón y Gabriel Martínez

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