Alterna Festival 2017, una forma de vida alternativa

Los aniversarios marcan fechas especiales y esta vez le tocaba cumplir años a la fiesta más alternativa de La Nación. El Bonillo, irónicamente, era el que nos regalaba a nosotros, los amantes de la música, de la fiesta y de los buenos momentos, una experiencia inigualable que perduraría en nuestros recuerdos para toda la vida. Nos regalaba la décima edición del Alterna Festival 2017.

Ya de camino y con un coche de dudosa resistencia, nos sentíamos listos para acampar en la tierra de los sueños, al menos durante tres días al año. Incautos llegamos y desplegamos nuestras tiendas de campañas como pudimos. Suerte la mía y mi Quechua que tan solo me obligaba a clavar las piquetas, y ya me costaron lo suyo.

Y allí estábamos, frente a la multitud de lonas de plástico, las buenas gentes que te recibían como hermanos y el viento que más tarde se tornaría en las tormentas bíblicas de Noe. Pobres incautos, una vez más.

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Comimos como pudimos con preparados tappers de nuestras madres, que siempre están ahí para preocuparse de ti. Aunque la comida es la menor de sus preocupaciones cuando su hijo se va a un festival durante tres días. Una despedida digna de los tiempos de mili.

El reloj de arena tocaba las siete de la tarde y el recinto que recogía la música abría sus puertas. El primero en entonar la guitarra y el cajón fue El niño de las calcetas, agrupación con denominación de origen. No había mejor manera. Los chicos hellinenses se pusieron las botas a ritmo de festival entre sonrisas y buen rollo.

El tono reggae vino determinado por ciertos temas interpretados, que aprovechaba para alejarse un poco del espíritu flamenco de algunas de sus canciones. Las gentes de alrededor iban llegando al recinto donde se situaba al escenario, posiblemente atraídos por los golpes secos del cajón y la voz rasgada de Josemi, el joven vocalista.

El grupo, ganador del concurso de bandas del festival, aprovechó la oportunidad y puso toda la carne en el asador. Comenzábamos la mágica experiencia de la música con acordes venidos de la guitarra acústica con sabor al sur de la península. Una música con alma guiada por un bajo eléctrico que nos dejaría con un regusto agridulce al ver que los componentes bajaban del escenario.

Después de escuchar el espectáculo no dudamos en apropiarnos de su atención y pedirles pasar un rato con ellos para que nos contasen sus experiencias. Un pequeño placer al vernos recibidos con los brazos abiertos. Un momento sin pretensiones, agradable y sencillo. Sentados en un banco cualquiera del lugar, alejados de la música que ya sonaba por parte de Maniática.

Lo pasamos tan bien con El niño de las calcetas que apenas llegamos a tiempo de disfrutar del segundo concierto que se celebraba. Las gentes ya salían de los alrededores del escenario para aprovechar la previa al siguiente y cenar medio decentemente.

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Berri Txarrak protagonizó las primeras lluvias débiles. Incautos de nuevo. Los vascos aprovecharon la lluvia venida del cielo para clavar una escenografía que parecía buscada. El agua no supo qué hacer frente a la música rebelde para frenar el desenfreno del público.

Green Valley nos hizo bailar a ritmo de reggae y restó importancia al manto oscuro que tapaba el cielo. Un concierto que nos llenó de buenrollismo y que terminaba con el color de la serpentina que disparaban sus cañones. Contraste con la oscuridad del manto que recubría La Nación. El regalo de vivir sonaba para culminar la celebración a la vida que nos ofrecía el espectáculo.

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Llegaba el momento de un clásico con Def con Dos. La agrupación, a pesar de llevar un largo recorrido, lo dio todo sobre el escenario. Siempre con su toque crítico y con clásicos como “Humano”, que permitía al público entero corear los himnos rebeldes de los veteranos del rock. El desenfreno de los movimientos dificultaba mi labor de fotógrafo, pero se agradecía la vitalidad de la banda con el micrófono. El cenit del concierto llegó cuando los acordes agresivos de “El día de la bestia” (la misma que acompaño a la cinta de Álex de la Iglesia de igual nombre) retumbaron a través de los altavoces.

Ya de madrugada el viento y los rugidos del cielo recogían las anécdotas más húmedas del Alterna Festival 2017. Mafalda, que trataba de ofrecer un gran espectáculo con fuerte mensaje feminista, e Iratxo fueron las grandes perjudicadas del evento, que tuvieron que parar el concierto a medio por culpa de las condiciones medioambientales.

Las seis de la mañana y las gentes del campamento llevaban ya rato sufriendo las granizadas que cayeron sobre nuestras tiendas de campaña. El cielo se rompía y nos dejaba sordos con su furia. Como si alguien no quisiese escuchar los himnos rebeldes que pregonábamos con nuestra música. A pesar de ello las gentes tomaban como un regalo el agua caída y recordaban el dicho popular. A palabras necias, oídos sordos.

Amanecía tímidamente el segundo día de Alterna Festival 2017 y el sol no se atrevía a acabar de hacer las paces con El Bonillo. El ligero frío nos obligaba a abrigarnos con sudaderas y a ponernos los calcetines gordos. El barrizal anunciaba la siguiente actuación sobre el escenario y comenzaban las primeras actividades llevadas a cabo en los recintos dedicados.

El espacio Rolling Cyrcus daba un respiro a la fiesta y ofrecía oportunidad de descanso; malabares, taller de rastas, yoga y sorteo de tatuajes fueron algunas de las actividades. También pudimos escuchar el tributo a Marea de Trasegando, que obligaba a los asistentes a corear los cánticos.

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A las 5 de la tarde cerraba el descanso, tocaba de nuevo ir a escenario. Los últimos allegados se acababan de acomodar en el campamento. Probablemente esperando la noche para darlo todo en concierto.

Comenzaba la tarde y el grupo albaceteño Barrizal hacía honor a su nombre e inauguraba la estampa mojada. Una pena que durasen poco sobre la escena debido a las precipitaciones del cielo que les obligaron a dejar los instrumentos.

La ironía cambió a los albaceteños el sitio y Sons of Aguirre subió a escupir el rap más comunista. Los chicos del FMI alzaron el espíritu más obrero de la tarde y demostró que el hip hop también es cosa de la derecha neoliberalista. Esto es broma.

Como amigos que son intercambiaron micrófonos de Sons of Aguirre a Riot Propaganda. La denuncia social estaba sobre la mesa y la izquierda agredía las injusticias sobre la lírica. Toni Mejías y el Nega paraban su concierto para dedicar sus canciones tanto a la corrupción como al compañero que no había podido seguir sus estudios universitarios por las altas tasas. “El miedo va a cambiar de bando” abanderaba el discurso de la agrupación de izquierdas.

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La noche se asomaba y le tocaba el turno a Sepultura. La música, la voz rota y los riffs heavys del grupo anunciaban la llegada de la hora de la cena. El metal más duro golpeo el espíritu satánico de cada oyente y rompía los tímpanos de los más cercanos al escenario. Sobre todo los del fotógrafo de primera fila. Osea los míos.

La medianoche se acercaba y el cartel de La Raíz se desplegaba ante los espectadores del evento. Los llantos, las carcajadas, los empujones y los cánticos obreros nos regalaron de nuevo el espectáculo más movido de la noche.

Pablo, el vocalista de la banda gandiense, hacía alarde de la bandera republicana y encendía la llama del público. Saltos, espíritus y coronas rotas llegaban al cielo con su música.

Las gentes descansaban y antes de lo esperado salieron a ofrecer espectáculo Boikot. Los veteranos nos dieron himnos comunistas y nos obligaron inconscientemente a bailar sus clásicos obreros. Uno de los momentos más íntimos lo vivimos con el homenaje ya mitificado “Comandante Che Guevara”, que proyectaba sobre las pantallas imágenes del comandante revolucionario.

La estrella roja socialista adornaba la actuación y ofreció espacio para chicas traídas del público, las cuales entonaron “Bajo el suelo” denunciando la violencia machista ocurrida en nuestra sociedad de hoy en día.

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Las piernas entumecidas pedían descanso pero el corazón quería más. Era el turno de Desakato. Las voces de ultratumba ayudaban a mantenerse despierto y nos daban la dosis de rock que necesitábamos para poder terminar la noche. La banda dio paso a un ritmo más suave pero igual de reivindicativo, Zoo.

Las manecillas apuntando las cuatro y muy pico de la mañana la banda valenciana nos refrescaba con su ritmo agradable y con sus “Ventiladors”.

La música hablada en valenciano salía de las bocas castellanomanchegas, que todavía pedía más después de que acabase el concierto, ya a las seis de la mañana. El cantante dedicó una de sus canciones al ministro de Interior y a la tendencia españolista de sus políticas con “Dilo en castellano”, tema trabajado en el que colabora Def con Dos. La noche se despidió con los inicios de los valencianos, que entonaron “Estiu”. Una canción estupenda para una madrugada perfectamente encajada de verano.

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Con apenas cuatro horas de sueño el cuerpo pedía despegarse de la tienda de campaña para aprovechar el último día de esta grandiosa experiencia alternativa.

Los talleres de Rolling Cyrcus comenzaban de nuevo y la gente volvía a los espacios con césped para pasar la resaca que apenas acababa de comenzar. Equilibrios, malabarismo y la tamborada pincelaba las primeras horas del último día del Alterna Festival.

Concienciando al mundo con la participación de la organización animalista Dejando Huella, pintándonos la cara y relajando nudos en la espalda gracias al taller de masajes nos preparábamos para seguir disfrutando de las pequeñas cosas de la vida.

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Ya con mejor climatología y con la panza llena por el concurso de comida rápida nos dirigimos al espectáculo de Tuxy, el rapero de origen local. El joven compositor, con la compañía a los platos de su DJ, dio el primer empujón de la jornada.

Sonaba “La vida real”, el último trabajo del manchego, y el primer pogo del día se juntaba frente al escenario. El rapero recordaba las palabras de las madres del mundo y dedicaba uno de sus temas a las enseñanzas básicas de la naturaleza.

Los bits de los temas nos metía en la cabeza el tema “T-U-X-Y”, producido por Estudios Fabrica de Diamantes. Ya bajo el escenario el rapero nos concedía una entrevista que disfrutamos como auténticos amantes de la música underground. La cercanía y la modestia de sus palabras nos hicieron pasar una mejor tarde.

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El siguiente turno era para Los de marras que trajeron gentes desde todos lados. Las entradas seguían vendiéndose en la taquilla y los fans de los veteranos de la música retumbaron el suelo con sus saltos.

Kaotiko nos acompañó “Otra noche” más e hizo las delicias del atardecer. Su rock gamberro despedía la fuerza del sol que nos ofrecía el último día de Alterna y Sober entraba a escena “Arrepentido” por no haber llegado antes, recordando los recuerdos del futuro de sus letras. Sonaba el solo de Antonio Bernardini y la marea de aplausos inundaba la estampa más dura.

Fueron Gatillazo y Narco los que terminaron por agotarnos el cuerpo a base de punteos desgarradores que no permitían al público ni si quiera descansar para comer algo.

Con la madrugada ya establecida aterrizaron desde Bosnia la agrupación Dubioza Kolektiv. Los bosnios ofrecieron desde el minuto cero show y cercanía con el público. Tanta cercanía que uno de los oyentes decidió compartir escenario por voluntad propia, y desnudo.

Los componentes recibieron con los brazos abiertos a la gamberrada de la noche. La banda venida de lejos aprovecho para reivindicar la persecución de la música y proclamó como patrocinador oficial del grupo a la organización libre de copyright Pirate Bay, abanderando su ideología con orgullo.

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Pero todo termina y el último turno fue guardado para la denuncia valenciana de Aspencat. Los fans se despidieron de aquellos días maravillosos bajo la música de temas tan coreados como “La ditáncia”, “L´últim Segon” o “Quan Caminávem”.

Los cuerpos estaban golpeados por la música, pero el sentimiento de ser un miembro alternativo más de la nación emocionó al cielo. El Bonillo nos recibió con los brazos abiertos desde el principio y supimos agradecérselo devolviéndole el favor mostrando nuestras ganas de vivir la vida.

El espíritu joven que no entiende de edades ni prejuicios nos invadió aquellos 6, 7 y 8 de julio de 2017 que todavía está presente y que estoy seguro tendremos difícil para olvidar. ¡En Compact Cheese ya somos alternativos!

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