El día de Fizzy Soup en el Mad Cool

Fizzy Soup es uno de esos grupos que los que tocamos en otras bandas a veces denominamos “de concurso”. Con esto nos referimos a que hacen una labor impecable en el día a día para mostrar y promocionar su mejor lado. A ello hay que añadir que cuando tratas con ellos a nivel personal es difícil no apoyarles. Por ello, tenemos que decir que no nos extraña en absoluto que sumaran el concurso Mad Cool Talent a su (merecida) lista de reconocimientos.

Por ese lado todo bien, pero también conocen mejor que nadie la otra cara de la moneda. Estos concursos, aunque una oportunidad, te sitúan por lo general en el escenario más pequeño, a horas en las que la gente sigue echándose la siesta o en las que te solapan grupos de mayor difusión.

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Con las cartas sobre la mesa, nos atrevemos a afirmar que las variables se pusieron del lado de la banda: hizo el día más esplendido de los tres que duró el festival y el sonido era bueno.

Acabábamos de entrar al recinto y llegábamos con la hora algo pegada. Nos acercamos al escenario mientras se escuchaba la “Intro” del grupo, inmediatamente después continuaron con “When Trees Come Alive”. Cuando uno se va aproximando a la zona cero del sonido de Fizzy Soup, lo primero que le envuelve son líneas de bajo contundentes, bien procedentes del instrumento homónimo o bien del sintetizador. Para nuestro gusto es uno de los sellos de identidad del grupo y una reminiscencia a la que suelen citar como una de sus mayores influencias: “alt-J”, que casualmente habían tocado el día anterior.

Después llegaría una de las canciones más características del grupo, “The Big Black Wolf” que conduciría a otros temas como “Longest Nights”, “Begginers” o, el también aclamado, “Far”. Son temas que respiran, que te agarran en su atmósfera y van creciendo hasta cargarse de órganos o sonido guitarrero. Piezas que generan un ritmo basado en la intensidad a lo largo de todo el concierto.

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Esta dinámica se rompe y salta por los aires cuando llega “Mamma”, el momento apoteósico. La canción funciona como la última subida y, a la vez la caída, de una montaña rusa. Por último, sólo quedaba “No Prayers”, un juego de palmas con el público y una declaración final de intenciones.

Fizzy Soup. Así son ellos, una banda que está consiguiendo un sonido compacto a lo largo de esta gira y que todavía dará que hablar. Ellos ya saben que entre los grupos emergentes son una de nuestras apuestas favoritas, asique ¡todo nuestro respeto y apoyo para los fizzymaníac@s!

 

Realizado por Daniel López González – 

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