PHONO Madrid Sound: auténticos veteranos amateurs

En la Sala Truss Live WiZink Center de Madrid, poco antes de que comience el concurso Talento Gigante, nos reunimos con el grupo PHONO Madrid Sound. El decorado, un sofá de terciopelo azul con las paredes acolchadas hasta el techo, bajo una lámpara de revólver de siete focos de luz blanca y con el sonido de muchas risas, el incesante abrir de latas de cerveza, un par de camisas molonas y la frescura del buen rollo. Su nombre hace referencia al conector donde se enchufa el tocadiscos, los lazos como románticos de la música que lo unen al vinilo, esa pieza que representa la buena música. Y así lo hacen ver en su logo. Un espacio de sonido, ilusión y creatividad, en palabras de su guitarrista, Iñaki. Recuerdan cómo fue tocar delante del Teatro Real, en una colaboración con Cáritas Madrid… “un rollo postureo ahí muy chulo”.

De edades entre los 33 y los 45 años, el grupo se compone de tres madrileños y un ruso, nacido en Novosibirsk: Iñaki, a la guitarra, Denis, al bajo, Pablo, a la voz y la guitarra, y Carlos, a la batería, son PHONO Madrid Sound. Andrés Calamaro, U2, Bruce Sprinsteen, los Beach Boys, Paco de Lucía e, incluso, Paco Martínez Soria, entre sus ídolos, además de ser aficionados a la tortilla de patatas, al Real Madrid y a las chavalas. Ritmo, sentido y originalidad, es como se describe este grupo de ritmos aparentemente sencillos de poderosa fuerza.

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Sus referencias, desde la zarzuela al thrash metal, como bien indica Carlos, batería del grupo: “La sensibilidad por la música. PHONO queremos que suene a PHONO, hay una mezcla de todo. Por eso, yo creo que esa es la magia que tiene. A ti te podemos gustar o no, pero somos inéditos y no vas a decir ¡ay, se parece un montón a…! Además, tras una vuelta de tuerca que pone la cosa graciosa es que no procuramos huir de ciertos estilos, es que nos sale este aire que tenemos.” Así, lo bonito, lo bueno, que sean una mezcla de estilos musicales, el rock clásico del bajista Denis, el ritmo brasileiro del batería y el gusto por el blues del guitarra Iñaki, pese a ser un género que odia el vocalista, Pablo, son acordes que no dejan de confluir en un estilo personal y auténtico, muy auténtico.

En cuanto al proceso de composición, se deshacen en elogios a la facilidad de Pablo a la hora de improvisar, elaborar una melodía con “algo parecido a una voz”, aunque “luego hay que afinar, que es lo que cuesta que te cagas”, como bien remarca el vocalista. “Se trae una idea, una línea de guitarra, un ritmillo, lo escuchamos y yo con la batería, por ejemplo, empiezo a sacarle algo más”, añade Carlos.

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Se palpa la buena química, el ambiente de amistad y el querer sacar de ello un gran trabajo. Amateurs como PHONO, pero con años de barro en los zapatos, tienen claro que no es nada fácil vivir de esto de la música, aunque sí se aprecian puntos de vista diferentes. Iñaki ve posible dedicarse a su arte, a pesar de haber cambiado dos veces de profesión: “Creo que esta va a ser la tercera. Yo sí que soy muy positivo y muy optimista: nunca pensé que iba a estar sentado aquí realizando una entrevista. Yo estoy convencido, quiero pensarlo. Que es no, pues tampoco pasa nada, pero estoy aquí ahora mismo. Para mí, PHONO, estando aquí donde estamos hablando con vosotros dos, ya es un salto importante.” Sin embargo, Pablo, se conforma con tener un buen año, plagado de bolos y festivales: “Mi hermano es trompetista y se dedica a ello. Le va bien, pero le va a costar siempre. Al final en la música, o tienes muchísima suerte o lo tienes que compaginar con dar clases. Y no es malo, pero es difícil. Yo no sé tanto de música como para dedicarme a ello. Yo siempre digo que quiero pasar un buen verano de festivales. Es lo que pido, nada más. Un año bueno, divertido: veinte bolazos. Un año, una temporada ahí arriba. No que te cagas de grande. Ese sería mi sueño.”

En 2016 grabaron su primera maqueta en Rock Palace Estudio, una experiencia sorprendente para ellos por el poco tiempo en el que les costó realizar un buen trabajo, como explica Carlos: “Aparte del trabajo técnico, nosotros como músicos hicimos un trabajo muy concentrado, lo teníamos más o menos preparado y grabamos en poco tiempo. En un fin de semana grabamos todo, mezclamos todo y masterizamos todo. Y nos quedó como oís por ahí… aparente”.

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El single escogido para grabar el videoclip fue “Llamé porque”, realizado por David Arroyo, del que hablan maravillas: “Lo de David fue fenomenal porque se ofreció y para nosotros era una oportunidad también única, y el haber trabajado con él fue todo disposición. Profesionalmente hablando, el resultado fue óptimo. La manera de realizar el video, los tiempos y la calidad”, comenta Iñaki. “Es un tío que se ofreció a grabar música porque él era batería, le mola la música y escuchó a mucha gente pero le gustó lo nuestro, entonces vino. Economía colaborativa como tú, que acabas de abrir un medio… E hicimos un pedazo de video que flipas y echamos todo un día entero. Moló que te cagas”, añade Carlos. Un videoclip rodado en el mítico barrio de Lavapiés, donde Iñaki ha vivido años, y que era el escenario idóneo para dar rienda al rock más madrileño.

El propio realizador apareció además durante la entrevista, de forma espontánea, ante el júbilo de los músicos: “Yo he venido para celebrar algo. Espero que haya algo que celebrar”, nos dice ante la pregunta de lo que podría pasar esa noche en el concurso Talento Gigante, convencido de haber ayudado a las personas adecuadas: “Tienen que llegar alto. Esta gente va a llegar alto y luego se harán famosos y dirán: David, vamos a hacer el vídeo. Y ya ahí cobraré”, comenta entre risas de todos.

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