Expolike: apretando clavijas a ritmo de rock punkarra

Aficionados a la fiesta y al deporte, como el caos y el orden. Se consideran unos borrachos deportistas: borrachos reconocidos y deportistas irreconocibles. Cristian a la batería, José Miguel “Wall” a la guitarra, Fermín (al que también llaman “Fermín) al bajo, Diego alias “Kuri” a la guitarra y Alberto al que llaman de muchas formas (“Pis Ventura” entre ellas) como vocalista, son Expolike. Un grupo, que no banda, de edades entre los 25 y los 46 años, de sangre fresca y veterana que no soportan el hedor que deja la coliflor en la cocina o la gente falsa. Barricada, Eskorbuto, Fugazi, La Polla Récords o Mötley Crüe entre sus referentes. El humorista Andy Kaufman o Bárcenas, “porque menudo artista”, entre sus artistas predilectos.

La pasión por la música y el querer dar voz a un ritmillo, a una idea o a cualquier capullo que se merezca una canción son el leitmotiv de un grupo que basa su sonido en rock de los 80, rock urbano y el ska. Un popurrí de todo, o casi todo: “Una vez pinchamos en la Babylon, cada uno puso lo que quería. Desde los Chichos hasta Metallica… lo único que no hubo fue pop, y reaggeton claro. De los peores inventos: el reaggeton y el vinagre de Módena, que está haciendo mucho daño”, comenta Wall entre risas, tercios y cigarrillos.

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La música como evasión “y de paso le apretamos las clavijas a la gente”, como nos dice Fermín. A Expolike le gusta criticar lo criticable. Así su nombre, del castigo, castellano antiguo: “lo decimos en el primer disco, castigo aplicable a todo aquél que cuando le tocaba quedársela no lo hacía”, explica el bajista.

Sus inicios, años ha, como nos cuenta la voz principal y miembro más joven, Alberto: “No somos un grupo, somos una banda. La banda ha pasado como por tres etapas. Eran tres hace un par de sexenios o décadas, y luego apareció el “Kuri”, más tarde aparecí yo… y después, o aparecerá alguien o empezaremos a morirnos, pero todo empezó hace mucho tiempo.” Así Fermín recuerda cómo anunciaron que necesitaban vocalista y Alberto, personaje inquieto donde los haya, se unió enseguida: “Yo como me aburría en casa dije: voy que esos serán punkis. Y decidimos que nos queríamos un montón y que íbamos a tocar durante mucho tiempo, así que seguimos tocando porque es lo que nos gusta”.

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En cuanto a su evolución, desde el primer disco, El lunes a las 5, al último, Si te pica que te pique, presentado en mayo de este año, afirma ser nula en cuanto a estilo; sólo notable a nivel de conjunto, entre ellos: “Se nota un poco más un grupo compacto. El estilo es el mismo, somos fieles, pero algo de mejoría se nota”, nos comenta Wall. “El primer disco es un EP maquetero, Lo-Fi que sacas de casa; el segundo dejas pasta y te lo tomas más en serio, por lo tanto hay menos errores.. Y el tercero se lo tomaron más en serio porque me metieron a mí. No sé sabe si el nivel sube, baja, se queda en medio o se destruye; lo que sí sé es que esto (en referencia a Si te pica que te pique) es buena mierda”, finaliza Alberto.

Los títulos de los discos, en su vertiente más punk, con nombre de juegos de palabras, sin rebanarse mucho la cabeza, como ellos mismos reconocen “Un, dos, tres: ¡Follar!”, estalla de repente Alberto. Como ejemplo, la castaña pilonga de su álbum Rock Pilongo: “La castaña es una castaña del Vivero, de un parque de Cuenca, nosotros de niños jugábamos mucho en los parques y la pusimos como logo. Nos decían: no te comas la castaña que te vas a volver loco. Y de las castañas pilongas viene el rock pilongo.”

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Ahora llega el cuarto disco, Si te pica que te pique, según ellos el álbum de la discordia. Un trabajo grabado en tres años, debido a que la vida les ha llevado a sitios diferentes; Alberto estudia en Bilbao, Cristian trabaja en Madrid y en Cuenca han quedado “los tres Mosqueperros”, como renombra el mismo Wall. Aunque también reconocen que es un homenaje al mérito: “Este disco gustará o no, pero es un premio que nos hemos dado a nosotros mismos. Esto por cojones lo vamos a sacar y ya está”, concluye Cristian.

El haber pertenecido a diferentes bandas y tener un recorrido musical, les ha puesto en línea con otros artistas del panorama como Boikot, La Pegatina o Marea. “Fernando Madina de Reincidentes colaboró con nosotros en el tercer disco, Ponte a luchar, y eso es chapeau por él. Eso no lo hace cualquier tío grande de la música del rock español, lo hizo por amor al arte, desinteresadamente porque lo conocimos en un concierto”, nos cuenta el batería Cristian. Además, con la intención de remarcar un sitio donde la música y el buen rollo confluyen, recordaron la sala donde acontecían los conciertos más vivos de la ciudad, “un nido de rojos” como apunta Fermín: “La mayor promoción que nos han dado ha sido en la Sala Babylon de Cuenca, que hemos tocado todos los años, éramos una familia. Coincides con mucha gente allí. Termina un concierto, terminas yéndote con ellos de fiesta”, concluye Wall, en el Bar La Sede, donde poco después ofrecerían su concierto.

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