Yo, Estratosférico: “El éxito está en hacer felices a la gente que quiera escucharnos”

José Salcedo -voz-, Óscar Muñoz -bajo-, Diego Pérez -guitarra- y Manu González -batería y percusión- son los componentes de Yo, Estratosférico, un cuarteto experimentado de raíces madrileñas y guadalajareñas. Con edades comprendidas entre los 30 y los 40 años y estudios varios que rotan desde técnico de imagen y sonido, sociología o educación primaria, odian las películas malas y la falsedad que existe en el mundo. De niños querían ser lo que son, integrantes de un grupo de música y si tuvieran que quedarse con algún disco dirían Achtung Baby de U2 y el séptimo álbum de R.E.M., Out Of Time. Entre un conglomerado de adicción a las series de televisión, las fobias a las seguidillas manchegas, el amor por el baloncesto, ir al campo o jugar a la PlayStation, son algunas curiosidades y formas de ser de estos músicos. Así son ellos.

El pasado mes de junio, en la Fiesta de Presentación del Festival Gigante 2017 -celebrada en Guadalajara-, el equipo de Compact Cheese se trasladó hasta allí para hablar un ratito con ellos antes y durante la prueba de sonido, ya que actuarían como grupo local del evento.

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José Salcedo.

De esta forma, la banda nacida en Guadalajara y tras una larga trayectoria musical de sus componentes, surgiría por Diego como nexo de unión. “Nuestro punto de contacto, el núcleo y el centro fue Diego -el guitarra-, de conocernos aquí en Guadalajara y de tocar en diferentes grupos…”, decía José. El cantante, apoyado sobre la mesa y tomándose un agua -bromeaba diciendo que era un gin-tonic-, nos confesó el porqué del nombre de Yo, Estratosférico. “Después de llegar a la conclusión de que teníamos que buscar ya un nombre… estuvimos indagando, pensando, inventando  y un poco entre las conversaciones que teníamos, siempre hablábamos de todo lo que se nos ocurría. Entre esas cosas hablábamos de baloncesto y el nombre, mira por dónde, un día surgió viendo las noticias. En los deportes hablaban de baloncesto, dijeron estratosférico y dijimos: joder, ¿por qué no? Entonces fue el nexo en nuestras conversaciones y se originó algo que no sé si definirlo como poético, pero sí imaginario”.

Con influencias musicales derivadas del rock alternativo de la década de los 90´s británica, hasta el grunge -el subgénero del rock alternativo de finales de los 80´s, conocido como sonido de Seattle-, los chicos de Yo, Estratosférico comentaban que esto incide directa e indirectamente en sus temas. Así, si tuvieran que definir su música, ellos mismos comentaban que podría ubicarse entre el indie pop y indie rock, a lo que ellos llamarían rock alternativo, concepto con el que se sienten más a gusto. “Este último término puede englobar muchas cosas. Luego hay ciertas canciones que puedes meterlas en una etiqueta y otras canciones que puedes meterlas en otra. Realmente si escuchas un disco del material que tenemos podrían parecer varios grupos, siempre hay un nexo de unión como la voz, la sonoridad… pero la verdad que una canción del principio no tiene nada que ver con una que va en medio o la que cierra el disco”, decía Óscar.

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Diego Pérez.

Además, reconocen que WhatsApp es el medio por excelencia del grupo, ya que parte de su proceso creativo pasa por esta herramienta. Entre risas, José nos decía: “Consumimos nuestros datos del móvil por nuestro grupo. Nos vamos pasando ideas a través de WhatsApp para ir madurando los bocetos y esbozos de canciones que luego desarrollamos en el local. Muchas veces estás en casa, te sale algo a la guitarra o una melodía de voz que te gusta mucho, lo pasas y dices: ¡oye mira esto…! venga el próximo día lo probamos en el local. Llegamos al local, conectamos WhatsApp y cada uno va aportando sus ideas. De todos modos, yo suelo componer las letras y la música y el sonido suele hacerse entre todos”. Asimismo, aunque reconocen que no hay nada imposible, vivir de la música es algo realmente complicado. “A nuestro nivel es prácticamente imposible vivir de ella, pero sí que es verdad que es un hobby que si tienes un poco de suerte, sí que te puede ayudar y aportar algo económicamente. Pero nunca he tomado personalmente esto como que quiero vivir de ello”, afirmaba el bajista.

Con su primera demo autoproducida, 1991, ganaron el Concurso de Maquetas de Nosoloindie y respecto a ello, el cantante decía: “quizás no fuimos conscientes de ello, pero sí que es verdad que mucha gente nos pregunta. Así que puedo decir que fue un punto de inflexión. Realmente al principio fuimos un poco inconscientes y no le dimos tanto mérito como el que realmente tenía, pero los medios, las personas de a pie y el público lo utiliza como una referencia y esto nos da crédito. Aunque en esto que voy a decir, sí que estamos todos de acuerdo y es lo siguiente: estamos totalmente en contra de los concursos vía votos que se realizan por las redes sociales, puesto que la gran mayoría no tienen que ver con la música y priman otros intereses”, decía Diego, el guitarra, pero sí que admitía que concursos como éste que habían ganado, era serio y honesto.

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Óscar Muñoz.

En 2015 sacaron su primer disco titulado Japonés Hablado y un año más tarde, en 2016, surgió Potencialmente Infinitos, percibiendo así en los trabajos una evolución del sonido. Óscar comentaba al respecto: “ha habido una clara diferencia. Japonés Hablado fue un disco más enfocado al estudio y sin embargo, con Potencialmente Infinitos, hemos querido plasmar mucho más la fuerza del directo, más potencia. Es un disco más contundente en el directo y esto mismo es lo que pretendíamos y queríamos hacer”. Ante estas palabras, José decía: “además con Potencialmente Infinitos el sonido ha sido mucho más orgánico. Está el sintetizador como base y realmente la idea primordial de grabar fue buscar un sonido más orgánico, potente y directo”.

Con los tres trabajos grabados en Guadalajara en MainTrack Studio, de la mano del productor Jorge Gallego, el cuarteto reconocía sentirse como en casa con el productor a la hora de grabar los temas. “Hemos hecho musicalmente lo que hemos querido. A la hora de la postproducción poder ir ahí, el día que quieras más o menos y meter los arreglos que creas conveniente… es todo un lujo. No ha sido algo enlatado o encorsetado de 6-7 días, un tiempo establecido que es lo que tardas en grabar el disco en un estudio. Así que no podemos quejarnos de nada, puesto que aquí si estamos un mes, estamos un mes”, señalaba Diego. Seguidamente y a la par de las palabras de su compañero, José añadía: “Jorge se ha involucrado con nosotros desde el primer momento con el grupo, lo da todo y eso se agradece, además de que nos tiene mucho cariño”.

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José y Óscar, voz y bajo -respectivamente-.

Conjuntamente a estas declaraciones, les preguntamos qué significaba para ellos Potencialmente Infinitos. “Cuando tuvimos las canciones del disco quisimos recoger el sentimiento, el espíritu. Un espíritu infinito que podría agrupar el concepto de lo que sentimos en las canciones. La música nos pone a otro nivel personal y emocional. Por eso, potencialmente es una palabra que definía bastante a las canciones e infinito es que en cualquier momento todo puede serlo, ya sea una persona escuchando música, en su día a día, estando en la calle o con sus amigos”.

Destacando la importancia que tiene cada uno de ellos como músicos, se podía distinguir el buen ambiente y sobre todo el respeto que había entre los cuatro. Así, cuando le preguntamos que instrumento distinguía más al grupo, todos lo tenían claro: “la voz de José es tan personal y tan marcada que hace de nuestro grupo algo diferente y único. Y para colmo, ¡en directo es un puto show, a pesar de lo tímido e introvertido que es!”, decía Diego. De esta forma, si tuvieran que quedarse con una canción propia, eligen “Dejar ver arder” porque les gusta mucho, disfrutan tocándola en directo y tiene ese puntito que la diferencia del resto, ya que es la canción que más les anima al grupo cuando llega la hora de tocarla. “De todos modos, no es el tema que más le suele gustar a la gente, pero es la más personal para nosotros cuatro”, decía Óscar.

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José y Óscar entre risas.

Para finalizar, entre anécdotas que les habían marcado recientemente, el cantante nos comentó: estábamos en el Festival de Benavente y había un hombre que estaba como loco bailando y nosotros diciendo: este tío nos suena. Terminamos el concierto, estaba bajando las escaleras y viene este hombre a decirme ¡José, soy el fan ese ruso de Facebook! y ya enseguida dije dios santo, ¡¿qué haces aquí?! Pues él -que vive en San Petersburgo-, estaba en Benavente por la plaza de al lado, había escuchado música y al vernos se paró. Fue una cosa flipante y muy emocionante porque lo conocíamos y nos conocimos”.

Si tuvieran que quedarse con un público, se decantan por el de Azuqueca de Henares, “ya que es donde más nos hemos divertido, la gente vive el concierto como si fuera la última noche y es donde más conexión hay”, explicaba Diego.

Paso a paso, poco a poco y cumpliendo objetivos, así avanza Yo, Estratosférico. “El éxito no está en tocar en 20 festivales, sino en hacer felices a la gente que quiera escucharnos”.

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