Sexy Zebras: un singular camino a la libertad

Desde el noroeste de Madrid, distrito HTZ, vecinos y amigos de toda la vida llegan a la sala de butacas tras el escenario que les esperaba aquélla noche en el Quijorock 2017, en la localidad toledana de Esquivias, donde esperan que les “sacuda la magia de El Quijote”. José, Gabi y Samu, que dejan un hueco en sus asientos para el personaje de su videoclip que le partió la cara a Mickey. De 29, 30 y 28 años respectivamente; guitarra, bajo y voz principal, y batería, en un mismo orden. Tienen entre sus discos preferidos el Mother’s Milk de Red Hot Chilli Peppers y el suyo, La Polla. El “Redemption Song” de Bob Marley, “Cambiarás” de Nino Bravo y “Lose Yourself”, entre el descojone general, de Eminem, sus temas más recurrentes. Leer, follar y fumar petas entre sus aficiones aparte de la música. La ironía y el sarcasmo como forma de otra vida. Podrían haber sido arquitectos, toreros, agentes del FBI o drogadictos. Ellos son los putos Sexy Zebras, como remarcaban en su segundo disco de 2015, porque como dice el guitarrista de la banda “las mamás y los papás ponen nombre a sus niños y nuestros padres y madres nos pusieron ese nombre” y aunque sus compañeros piensen que sea tartamudo o tonto, pero guapo, hay que admitir que no es mala respuesta. Se comportan como si nada les importase, o al menos como si las cosas fuesen menos graves de lo que son.

Siguen un camino de libertad, ocupando un hueco en el mundo de la música que ellos mismos se han labrado: “Estamos siguiendo un camino maravilloso que nos está llevando por sitios maravillosos, la verdad. No tenemos ninguna prisa. Pura vida”, nos dice el bajista y vocal principal del grupo Gabi. Y es que el conjunto madrileño está donde quiere estar, admitiendo que tienen un plan para ello, y por eso mismo ven posible una vida dedicada a la música: “No hay una persona más grande que otra, pero sí que la gente nos vea como el grupo más grande de este siglo, español. O somos el grupo más grande del siglo o lo dejamos”, dice José ante el “¡Joder, chaval, la que se ha lanzado!” de su compañero batería.

José, Gabi y Samu, “los putos Sexy Zebras”, durante la entrevista.

Trabajando como un matrimonio perfecto, en un equilibrio perfecto, definen su sonido como “la polla”, o al menos como el que da nombre a su último trabajo: “grande, gordo y para hacer el amor”. Un disco que para Gabi es “una foto dabuti de lo que nos ha pasado en los últimos dos años, que hemos estado viviendo muchas cosas juntos y nos tenía que salir por algún lado”. Publicado en junio de este año y grabado en 9 días en los estudios Cal Pau y Ultramarinos con el productor Santi García. “Un tío puta madre porque tiene ahí como un mini paraíso del sonido, lo que habíamos escuchado del él nos había gustado mucho y queríamos que el disco pasara como pasó nuestra vida en estos dos años, muy rápido, y que se quedase ahí como la esencia”, dice el bajista del grupo. Trabajo grabado en plena gira de Sexy Zebras y que José por ello apunta que fue como “si nos sacaran de la gira en un platillo volante.”

Un disco que dista mucho de su primer LP, Nada más lejos de la realidad, de 2011, del que no quieren oír hablar. Para ellos no existe: “Es una maqueta que alguien publicó pero que no éramos nosotros, y desde nuestro primer disco que fue Volvamos a la selva (2013) hasta ahora pues ha pasado lo que le pasa a una persona en la vida cuatro años haciendo lo que te gusta, que crece y eso es lo que ha pasado con nuestro sonido, en nosotros, en nuestro disco en nuestro directo y en nuestra amistad” afirma Gabi. “Nos traicionamos a nosotros mismos y cedimos a hacer las cosas de una manera que no nos gustaba”, añade el batería del grupo.

Gabriel Montes, vocalista y bajo de la banda madrileña.

Dueños de un estilo musical que no se suele dar cantando en castellano en nuestro país, reconocen que, a pesar de que no haya mucha diferencia entre el público, les han entendido más rápido en México o en EEUU que aquí, como nos comenta Gabi. “Quizás porque nuestra música se parece más a la escena que hay allí, nos sentimos más de esa escena pero, en el fondo, cuanta más libertad hay en el público más nos entienden.” Creen en la generalidad de que el público de otros países tiene un criterio más abierto que el de España, aunque saben que los que van a verlos gozan del mismo modo. De esta guisa, en septiembre, podrán disfrutar de otro público diferente en el Festival Zandari en la capital coreana de Seúl.

Y es que no es sólo la situación musical en nuestro país es lo preocupante, todo viene desde su base, como bien nos comenta el guitarrista José. “La situación jodida que ha habido en España sí que ha favorecido que la gente tenga ganas de expresarse y quizás que haya más rabia. Pero España en sí, la organización del Gobierno, las ayudas y eso… está costando, haberlo hay pero se pueden hacer muchas más cosas desde la base. En otros países se apoya más a la música, se le da más facilidad a grupos jóvenes.”

Samuel Torío, batería de los Sexy Zebras.

Un grupo sin demasiados pelos en la lengua, que tienen como mejor instrumento la confluencia de sus “tonos y sus movidas”, así como su “corasao”. Los putos Sexy Zebras son capaces de perder un avión y ganar un premio, como les ocurrió en 2016, cuando fueron nominados a los premios IMAS mexicanos en la categoría de mejor banda española. Besos, tocamientos y chupitos de agua antes de los conciertos, podrían compartir escenario con Julio Iglesias o Justin Bieber, conocer a Flea de los Chilli Peppers o que un tal Clint Eastwood les dirigiese un videoclip. Encantados de igual manera en entrar en el mundo del cine, auto produciéndose con su video, y single 1 (no confundir con el single 0, “Yeah”) de su nuevo disco, “Quiero follar contigo”.  Llevan ríos, montes y lunas como cuño personal e intrasferible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *