AFILADOR: una conversación de noche más que productiva

Héctor, Nacho y Adolfo son los componentes de AFILADOR, una banda madrileña de post-punk con influencias variadas y melódicas. En 2013, por casualidades de la vida y como cualquier otra banda que se forma entre charlas de bares a altas horas de la mañana, AFILADOR surgió porque como dice Adolfo, -el batería-, tenía que surgir. “Todo esto del grupo vino porque un día estábamos en un bar tomando algo y nos conocíamos de tiempo atrás de vernos por Madrid en bares y garitos de noche, -aunque Héctor y yo nos conocíamos de antes-, y así con 3 copas de más dijimos: ¿montamos un grupo? Parecía que no… igual que cuando se dice quedamos mañana a las cinco de la tarde y sabes que esto no va a pasar. Pero mira, sí que pasó”.

Entre risas y previo acuerdo con ellos, los compañeros de Compact Cheese aprovechamos su visita al Charcones Fest -festival celebrado el pasado mes de agosto en Miguel Esteban, Toledo-, para charlar con ellos antes de su actuación y saber, al menos, una parte de lo que converge a AFILADOR.

Bilbao y Madrid como lugares de nacimiento. Norte y centro. 32, 43 y 36 años, al igual que los números de la lotería, adivina cual es cual la edad de cada uno. Con estudios de grados medios y cursos de producción de sonido, les gusta la música, el cine y cocinar. Por el contrario, odian ciertos estilos musicales, la gente con ínfulas y la hipocresía que a veces posee el ser humano.

Como artistas: The Beatles, Mac Davis y alguna canción de Antología Poética. ¿Aficiones? Música, amigos, el cine y las plantas. Si no se dedicasen a la música serían músicos, ya que no se dedican a ella, aunque Adolfo dice que él sería pobre. Con un nombre elegido para el grupo en poco más de 5 minutos, estos chicos contaban que entre los tres desde el principio las cosas fueron bastante fáciles y salían rodadas.

Adolfo, batería de AFILADOR.

Poseen influencias tan dispares y variadas como la música africana, como le ocurre a Adolfo, que quiere simplificar y hacer ritmos iguales con caja, base y bombo. Sobre esto, Nacho decía: “es verdad que los tres tenemos en común las raíces del hard-core, pero luego también tenemos en común que nos gustan melodías más rítmicas, con más vida e incluso bailables”.

Además, Héctor -el vocalista- esgrimía: “lo que intentamos hacer es una música con ritmos bailables, que no de baile, pero también como nos gusta un poco de todo, igual algunas partes suenan más punk, otras metal, otras más africanas… No queremos sonar a algo concreto ni quedarnos en un género estático. Nos gusta experimentar cambios y escuchar sonidos diferentes”.

Se mueven en géneros no comerciales y con respecto a cantar en castellano, el cantante decía lo siguiente: “tengo un poco de cruzada con esto. Pienso que tienes que ser un poco honesto contigo e intentar expresarte y cantar con la lengua que mejor defiendes. Yo no soy nadie ni critico a la gente que canta en inglés, lo respeto, pero se me hace muy difícil que te expreses igual que en el idioma que hablas y con el que te relacionas. Nosotros podemos cantar en inglés pero me parece muy poco honesto e innecesario”.

A la hora de componer y crear nuevos temas, les gusta improvisar en el local. Nacho -el bajo- confesaba: “tenemos como una norma no escrita de no traer ninguna idea de casa y a mí me parece estupendo porque empezamos a tocar de la nada y la verdad que muy bien. A partir de eso vamos componiendo canciones, tardamos muy poco la verdad para decir mira, esto sí y esto no o esto no me gusta. Básicamente lo que hacemos es improvisar. Nos gusta escuchar mucha música, podemos llevar ideas, pero sobretodo nos complace plasmarlas en el local de ensayo y a partir de ahí, lo que surja. Hay otros grupos que traen ya unos riff hechos y pensados y sobre eso se hace una canción, pero nosotros aquí no. Eso me genera las típicas cosquillitas en el estómago y me aporta aun si cabe más ilusión”.

Entre risas, nos decían que siempre se encuentran más cómodos tocando en directo y que de hecho, graban en directo para no “rayarse la cabeza”. Además, antes de los conciertos tienen por costumbre y mofa tomarse un chupito, aunque a la hora de la verdad, la concentración en cada uno de ellos está asegurada.

Héctor, voz y guitarra de AFILADOR.

Sensatos y con los pies en la tierra ven una vida dedicada a la música en el sentido de acudir a festivales, continuar grabando en estudio, asistir a tocar a salas de concierto, etc., pero no de forma profesional porque no les parece viable. Por eso entorno a estas palabras, el cantante decía: “somos conscientes de que lo que hacemos no es música para todos los públicos y gustos. No es algo que vaya a escuchar la gente y digan ¡mira que guay! Entonces no nos parece factible. Pero vamos no es una queja, esto es así”.

Con respecto a las redes sociales, el bajista confesaba que le atribuyen poca importancia. “Las tenemos porque hay que tenerlas pero le damos poca. No somos los típicos que están ahí todo el día enganchados. Por eso hemos de reconocer que somos un poco desastre con ellas. Igual le deberíamos de dar más caña pero también pienso que es una cosa generacional y que somos un poco torpes. A mí me da la sensación de que cuando pones muchas cosas ahí estás dando la chapa a la gente y me parece que la gente no tiene por qué saber todo lo que haces. También por estar donde estamos. SI estuviéramos un escalón más arriba igual le teníamos que dar jerarquía a ello”.

Con la sencillez y honestidad como signo de identificación, Adolfo -el batería-, nos contaba que el mundo de la música es difícil y más complicado de lo que parece. “Sabemos lo que somos y estamos encantados con nuestra situación y no buscamos más allá de ser nosotros mismos. Para mí es más importante llegar a un sitio, y me da igual tener un hotel de 5 estrellas que un cuarto en medio de la llanura manchega para dormir si la gente tiene ilusión y te trata bien. Lo veo mucho más auténtico y me llena más que estar entre algodones”.

De izquierda a derecha: Héctor, Nacho y Adolfo, componentes de AFILADOR.

¿Cómo se sienten más cómodos? Pues encima de un escenario. Entre miradas cómplices y risas varias, nos decían que les gustaría tocar en escenarios tipo el Antiguo Sant Feliu o en un aniversario del Liceo Mutante. Aunque en verdad actuar en eventos pequeños con encanto que les llamen la atención, es su filosofía. Respecto a esto, el bajista decía: “a mí con que nos sigan llamando de sitios donde podamos tocar y haciendo caso en lugares donde ya hemos tocado, yo con eso soy feliz”.

Con un futuro prometedor, Adolfo respondía: “el futuro es de los viejos. Para nosotros el futuro es ahora y lo veo igual de sonriente. Lo más inmediato es grabar un disco con el que nos quedemos satisfechos y vuelta a lo mismo. Sacar disco, moverlo y salir a tocar por donde nos llamen. No tenemos pensamiento de ir mucho más allá de lo que os contamos, entonces tampoco pensamos en grandes cosas”.

Tocar para ellos en El Charcones sería una grata experiencia porque ver que hay gente joven que propone festivales nuevos, alejados de lo que se supone que es la música y/o la cultura establecida, les hace ver que todavía quedan personas que luchan porque se conozcan otras cosas y otros estilos de música. Con una demo, un EP y un LP a sus espaladas, a principios de octubre los chicos de AFILADOR comenzarán a grabar nuevos temas, así que… ¡estaremos atentos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.