Yeska: músicos en la trinchera

Tras su concierto en el Charcones Fest de Miguel Esteban (Toledo), y con Celtibeerian sonando de fondo, pudimos hablar, bajo la tenue luz de las farolas, con tres de los miembros de la banda ciudadrealeña Yeska. Antonio, vocalista y guitarra, Julio, bajo y coros, Angelito (para cosas serias Ángel), el batería, y a falta de la otra guitarra, la de Juan, entre películas y series españolas, desde Los Serrano hasta el Milagro de P. Tinto y alabando el guión de Airbag, su falta de nieve o el papelón de Argüiñano, como introducción a la entrevista. No faltaron tampoco las referencias a Paulina Rubio ni a su cohete a la China, ni a Dani Martín “…y que todo vuelva a empezar”, mientras da comienzo una charla al borde de la madrugada reflexionando sobre la base científica del “uno más uno son siete” de Fran Perea, o aquélla gira de 150 conciertos por los que nunca les preguntan, desde tocar con los Rolling Stones en el Calderón hasta el conciertazo de Barcelona con Aerosmith. Hace tiempo que soñaban con ser Axl Rose, batería de un grupo de rock o, quizás, odiar el fútbol moderno. Más música, fotografía y escribir, como aficiones lejos de los escenarios y el estudio.

Julio, Angelito y Antonio, a falta de Juan, son “Yeska”posando para Compact Cheese en el Charcones Fest.

Cuatro ciudadrealeños, de los veintitantos a los treinta, con estudios de la calle a los que les gusta las pelis de Almodóvar, los Rolling Stones y los libros de Josu Arteaga. Aunque alguno de ellos no quiera reconocer que también pueden tirar por Hombres G. El fascismo, los toros y el fútbol moderno, entre las cosas que no pueden soportar. Robe Iniesta, Keith Richards y Lou Reed entre sus ídolos. Rock and Roll, cojones y actitud, de manera directa y contundente, son las tres palabras que definen a un grupo que tiene entre sus canciones de cabecera “The Boxer” de Simon & Garfunkel, “Princesa equivocada” de Ilegales y cualquiera de los Ramones. El primer directo de Rosendo, Wensday Morning, 3 A.M. de Simon & Garfunkel y Transformer de Lou Reed si les hablamos de sus discos predilectos.

En tiempos de indie, el pop y el mestizaje musical, queda un hueco para la trinchera donde se escucha la voz del rock con sus raíces reivindicativas y que nunca calla porque siempre hay algo por lo que luchar. “El rock siempre ha tenido el mismo sitio que la trinchera, lo que esté ocurriendo desde arriba, por decirlo de alguna manera, para darle por culo siempre va a salir el rock, porque hay músicas que a lo mejor reivindican pero en una clave más festiva, el rock siempre ha sido la música de la calle”, nos dice Antonio, vocalista y guitarra de la banda.

Antonio, cantante y guitarra de la banda durante la entrevista.

Su nombre, Yeska, también destila auténtico rock, en homenaje a la primera banda que intentó crear Rosendo. Y así, desde el colegio de frailes en el que se dedicaban a escuchar discos, y por romper la monotonía de los pueblos pequeños, decidieron sacar adelante el grupo. Huyen de ser encasillados y parafraseando a A Palo Seko, “mierda para las etiquetas”, porque como nos dice el batería del grupo “los estilos son como decía el otro para los críticos, para que los pongan los críticos”. A pesar de ello se sienten orgullosos al ver escrito el género rock bajo su nombre en los festivales donde tocan: “creo que esa es la esencia de lo que eran los festivales de música antes y de lo que son ahora. Es un orgullo ser el único, aunque una putada en parte y a la vez decir el rock and roll lo pongo yo, y a tomar por culo”, comenta Antonio.

Un grupo que suena “a lo que suene el local de ensayo esa tarde”, como comenta Julio, bajo la letra y la música del “maestro Antonio” en busca de ese sonido que confluye entre los cuatro. El vocalista, que como animal de estudio se siente más a gusto a la hora de crear, dejándose en los directos la libertad de dejarse llevar por el momento, como nos dice Julio: “Es muy interesante meterte al directo con todo muy maqueado muy pensado. Se aprende un montón, se coincide con profesionales de la hostia, el proceso creativo es cojonudo, pero el directo te da más alas para lo que en el momento estás sintiendo. El estudio es muy bonito a la hora de la creación, pero el directo es la hostia a la hora de dejarte llevar por la música y el momento: el directo es la verdad.”

Como grupo con dos discos, Diez ases en la manga (2010) y Versos Zurdos (2015), y un tercero por llegar, saben lo complicado que es vivir de la música, “sobre todo porque muchas veces no se valora el esfuerzo y el trabajo que hay detrás de una banda”.  Lo ven como un premio para los ya consolidados, como con los que han tenido la suerte de compartir escenario, de Reincidentes a Porretas, pasando por Barricada o Boikot. Aprender una nota, un gesto o cualquier otra cosa, de igual modo que sacan jugo de otros grupos con los que simplemente hablan el mismo idioma que ellos, el de los músicos: “Siempre es interesante mezclarte con gente que siente lo mismo que tú a la hora de subirse a un escenario, a la hora de su día a día, independientemente de dónde esté”, concluye Julio.

Julio, bajista de Yeska, bajo la farola del Charcones.

Reconocen que no sólo el rock está de capa caída sino que se encuentran en una “tierra jodida”, donde ni las instituciones ni el público parecen estar por la labor de cambiar la situación: “En La Mancha también hay grupos muy buenos, que hace una música de puta madre, que se lo curra de puta madre, chavales que lo hacen de puta madre, festis, pequeños, que lo hacen de puta madre, pero falta un poquito de eso de apoyo de las instituciones y un poquito del público también.” Como ejemplo el Viñarock, el festival de rock más grande de España, que saben que no apuesta por grupos jóvenes desde hace tiempo: “A mí lo que me jode es que la gente llegue y diga: Boikot, Reincidentes y Porretas, y mira que los quiero a los tres a muerte. ¿Quién viene después? ¿Sexy Zebras? Que es un grupo nuevo que está ahora entrando en los festis y tal, pues me voy a cenar. Y es la puta realidad, es lo que hay. ¿Es culpa de los empresarios? Evidentemente sí, pero también de los asistentes.”

Una crisis musical que nace, como bien dice el bajista del grupo, de la pérdida del amor por el arte sustituida por el dinero y el número de “me gustas” que tiene tal grupo en su página de Facebook: “Antes un programador metía algo que le parecía de calidad, igual que la gente podía responder o no, pero ahora te metes en el FB y dices: este tiene 10000, este tiene 4, pues llamo al de 10. Me parece mejor el de 4, pero voy a llamar al de 10. Esa es la putada, que se ha perdido el amor al arte, tanto de público como de empresa. Sólo se mira el dinero, al margen del caché. Un tío cojonudo entraba en cualquier sala hace 15 años, ahora no ahora es sólo si vendes más.” Echando en falta más lugares que aún crean en bandas, como la Beat de Tomelloso: “La única sala de por aquí que sigue haciendo como antes, donde el pibe te llama para tocar si le gustas.”

Y a pesar de que el vocalista no se decida a tocar en ningún festival, y otros se decanten por el Tomorrowland y el bajista hubiese querido tocar con Public Enemy en el desaparecido Festival de Monegros, es para ellos un halago que hayan querido contar para este Charcones con un grupo que se llama Yeska, es de La Mancha y hace Rock and Roll.

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