Santa Marilyn: Punk Vintage 10.11

En los sótanos del Centro Joven de Cuenca, Local de Ensayo Nº1, y un día antes del que será su tercer concierto como banda, nos encontramos con José Luis, Buendi, Josedu, Sheila y Juanra, en ese mismo orden junto a una batería, único instrumento en el local, que se nos presentan como Santa Marilyn. Un grupo que a pesar de estar germinando cuenta con unos componentes con tablas de años ha, vienen de otros grupos y buscan la manera de consolidar un sonido. De entre Cuenca y Madrid, y un poquito de Alicante, les gusta la cerveza, el tinte rubio y pasarlo bien; no soportan el agua, a Donald Trump y el propio odio. Rising de Rainbow, Loco Live de Ramones, London Calling de los Clash, Space Oddity de Bowie, Death to the Pixies de los Pixies entre sus discos favoritos. Canciones de Ramones, David Bowie, The Clash y Queen e ídolos como Mercury, Iggy Pop, Madonna, Joey Ramone e incluso el gran Raphael.

No es casualidad, Marilyn de nuevo como imagen, ni siquiera es necesario pronunciar su apellido. Santa por su merecida peana sólo alcanzable por esos dioses que en la Tierra ha habido. Y así nos lo hace ver el bajista del grupo, Juanra, también director y guionista de cine, y por supuesto cinéfilo empedernido: “Idolatrarla hasta santificarla porque a mí me parece que es una de las mejores actrices de su época que no se le reconoció en la medida que se merecía”. Por no hablar también de la cantante del grupo, Sheila, adicta al tinte de pelo 10-11 y que se describe como “blondioréxica”. De tal cuadro que “está claro quién le puso el nombre al grupo, ¿no?”, como exclama irónicamente entre risas el guitarrista de la banda Buendi.

Juanra, bajo de la banda, en un momento de la entrevista.

Influencias en esta su primera andadura, el punk norteamericano del 77, y aquél club donde pasaban los mejores grupos de la época como era el CBGB de Nueva York, por bandera: “Ahondar en los clásicos, que ya son clásicos, de lo que bebimos cuando éramos más jóvenes. Aunque algunos no habían nacido de los que estamos aquí”, nos dice Juanra. El Punk Vintage como sonido propio, aquél que comenzó hace 40 años de mano de grupos como Ramones y Blondie, y que pretenden rememorar y reconvertirlo en algo propio. Así, trabajan en temas propios mientras hacen adaptaciones, “que no versiones”, de temas de la época: “Hemos intentado hacer una selección de música que no se saliese de ese entorno, de lo que fue el nacimiento del punk, en EEUU no en Inglaterra, que surgieron en paralelo pero más rollo americano del CBGB, ese tipo de sonido.”

No se consideran un grupo de versiones al uso, como puedan ser las orquestas de los pueblos, sino que defienden sus actuaciones como manera de dar el salto a temas propios, como hicieron en su día, por ejemplo y salvando las distancias, The Beatles: “Las canciones más famosas que probablemente conozcas son una versión, no son originales. Jimmi Hendrix, Hey, Joe no era suya, canciones de Cher, incluso canciones de los Ramones famosas no eran suyas sino versiones de grupos de los años 50 y 60”, nos dice Buendi. Además que, como nos indica Juanra, es una fórmula para comenzar el rodaje en grupo: “Para definir lo que es la identidad del grupo y que tengamos algo en común es más fácil trabajar sobre algo ya hecho, no haciendo una versión cien por cien como la hace el original, sino adaptándola a nuestro estilo, a nuestro sonido. Empezar así y luego aportar ese granito de arena dentro del estilo, que se va definiendo solo y ya empezar ahí con temas propios en esa línea para aportar algo y no hacer sólo versiones.”

Sheila, cantante y “blondioréxica”, durante la entrevista.

Y ese filtro por el que pasan las canciones, que al ser tocadas por otros se convierten de alguna forma en propias, aunque sólo sea un pedacito: “Tú escuchas a los Ramones y escuchas las canciones que hacemos y me da la sensación de que siempre pasa por el filtro de la banda y acaba sonando a un sonido nuestro. Efectivamente son canciones de Ramones, de Blondie y de tal, pero ya sólo con la voz de Sheila y con lo que nosotros podemos aportar ya no es esa canción”, concluye el batería José Luis. “Aparte de la selección, después intentamos adaptar un poquito, a lo mejor algunos temas son voces masculinas, la mayoría, y hay que adaptarlos a voz femenina, entonces ahí viene un poco la complicación porque hay que cambiar un poco el tono y adaptarlo, ahí viene cuando nos ponemos verdes y nos insultamos,” nos dice la vocalista, Sheila.

Evocar esa época dorada del Punk del 77, eso hace Santa Marilyndejando que la esencia permanezca hace ver que realmente, y llevando la contraria a los Crass, el Punk no ha muerto: “Es algo que está vivo  la gente le sigue gustando eso. Hay grupos de los años 60-70 que aún siguen tocando, hay grupos punkis que llevan tocando 40 años y a lo mejor han tenido 70 miembros. Ahora tienes a Muse, los Pixies que no han parado en ningún momento… The Strokes… esos grupos que siguen haciendo ese sonido setentero”, comenta acertadamente Juanra.

José Luis, batería, de espaldas a la partitura del local de ensayo.

Saben que no sólo por el tema de hacer por el momento versiones, sino ser un estilo que no es el que se lleva en nuestro país, puede ser un escollo para llegar a la gente, sin embargo no es algo que preocupe a la banda. Hacen lo que les gusta sin importar si encaja o no encaja: “La música pasada por ese filtro nuestro la hace accesible, cualquier persona que vea a esta banda, no le va a parecer que sea demasiado estridente, yo creo que es agradable y accesible para el público en general, como para el que le guste el estilo como para el que no conozca nada,” nos dice José Luis con una respuesta de manual, a lo que añade entre risas: “Soy periodista y ya me lo conozco esto.”

Sin embargo, no ven una vida dedicada a la música, “¡A estas alturas ya…! Eso pregúntaselo a los grupos de 15 años que están empezando, pobrecillos”, dice, sin pretender ser un aguafiestas, el guitarrista Buendi: “Yo estuve en un grupo que se llamaba Cheminova (una banda en la que también estuvo, en una segunda época, el bajista Juanra) que hicimos un disco con Cero Records, en Madrid, nos metieron en los 40 Principales, estuvimos de gira por toda España y tal, y te aseguro que acabamos hasta los mismísimos cojones. Los grupos con los que tocábamos, que se supone que vivían de la música, no vivían de la música, vivían de otras cosas. Te estoy hablando de grupos como Mago de Oz… pero todos se dedicaban a otra cosa…”. Así, dejan que vivan de la música las promotoras, las discográficas, cuatro grupos y Madonna: “Desde mi experiencia, lo que yo conocí y viví es agotador, en esa época la mitad de los conciertos que dábamos eran gratis. Y encima, lo malo de este país, o de esta sociedad en la que vivimos, es que a los artistas se les reconoce muy poco y se pagan miserias. Te pagan miserias y encima muchas veces por ir a salas tienes que pagar tú o alquilar la sala. También a nivel profesional he conocido a muchos músicos que viven como mercenarios. Trabajan como músicos profesionales para ir a garbar discos a otra gente o para tocar en bandas con Bisbal o con esta gente,” concluye Buendi no sin antes advertir, entre risas, que no pretende desanimar a nadie.

José Luis, Buendi, Josedu y Sheila, cuatro de los cinco componentes de Santa Marilyn.

Con Cuenca como escenario principal, la banda no tiene queja del apoyo por parte del Ayuntamiento en cuanto a facilitar un local donde puedan ensayar, sin embargo sí ven escaso el número de salas y la poca o nula difusión que se da a los eventos: “Queda Los Clásicos, la verdad que Isra lo está haciendo muy bien, conciertos casi a la semana. Pero entonces claro, no tienes muchos sitios para tocar ni muchas oportunidades y también al ser una ciudad tan pequeña, si siempre tocan los mismos pues puede tocar un poco las narices. Yo creo que lo lógico es formarte aquí e irte fuera a tocar”. Echan de menos cuando en Ferias, el grupo local de turno hacía de telonero del grupo estrella “entonces así sí tenías un aforo aunque te estuviese viendo la gente que iba a ver al otro grupo. Pero cuando ponen sólo los grupos de Cuenca tiende a fracasar.”

De igual manera, tampoco ven en la prensa local un interés palpable, más allá de que alguien pueda seguir a un grupo y estar atento de motu propio, es complicado que la gente interesada en música pueda asistir a un concierto: “Mucha gente se queja aquí de la falta de difusión de las cosas, hay mogollón de cosas que la gente no se entera. En Cuenca se hacen muchas cosas, a pesar de lo que diga mucha gente, el problema es la falta de información. No te enteras, o no te quieres enterar… Se hacen mogollón de cosas, mogollón de conciertos, lo que pasa es que o no llegan, o no se entera la gente o no te apetece ir. Hay gente que me dice: joder, hace mucho que no tocáis… y toqué la semana pasada. Si te quieres enterar, le das un me gusta a mi Facebook o te metes en mi web que está ahí al lado”, concluye José Luis.

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