Una noche al calor de Zarandea

Entre cubiertos, velas y un combate de boxeo que daban por televisión, y aun entrando en la hora de la cena, comenzaba la prueba de sonido. De izquierda a derecha, como la escritura occidental, Chuti a la percusión, Lara a la voz y guitarra y Carlos, más conocido como “Grus”, al bajo, cara a un público que se extendía a lo largo por el comedor del Hotel Arcas de Agua, situado en la población conquense de Arcas, redundancia incluida, a diez minutos de la ciudad.

La melódica voz de Lara, líder de Zarandea, interpretaba “Lucha de gigantes”, de aquel Antonio Vega de los 80 cuando aún era Nacha Pop, y versionada más recientemente, en conjunto, por Zahara y Love Of Lesbian. Sin que ello sirviese de introducción, pasando poco más de las 23:00 horas, arrancaba el acústico, de nuevo con un tema del compositor madrileño, “El sitio de mi recreo” de su disco en solitario Océano de sol (1994).

Y fue al fin en la segunda entrada cuando algunos comensales levantaban la cabeza del plato para escuchar la versión que se hacía de la letureña Rozalén y su tema “Comiéndote a besos” de su disco Con derecho a… (2013). Cabe decir aquí, para los más curiosos, que ambas artistas coincidieron en el Estival de Cuenca el pasado julio cantando, espontáneamente, esta canción en los pasillos del Parador de la ciudad.

De vuelta al salón del hotel, parte del público tarareaba de nuevo esa Lucha de gigantes, convierte el aire en gas natural… para después pasar, entre bromas de la cantante y el bajista, a una nana con la intención de calmar a los más pequeños reunidos en la sala: “Mi niño no quiere dormir”, con la que el percusionista no desaprovechó la oportunidad de dedicar aquella melodía a su hijo Hugo, presente entre los asistentes.

La rancherita “Luz de Luna” sirvió como excusa para animar el ambiente y algunos comenzaban a menearse en sus sillas conforme la noche, y las manijas del moderno reloj sobre las cabezas de los músicos, avanzaban. Así fue como Lara retó a los seriéfilos a que adivinasen cuál era el siguiente tema, con intención de atraer la atención de un público despistado, cantando eso de Soy el fuego que arde tu piel… por supuesto de “Tuyo”, de Rodrigo Amarante, canción principal de la serie Narcos.

Entre los asistentes, alguna cara conocida, como la voz del grupo conquense Five Regrets Bea, que se unió a Lara para cantar el tema de Izal “Qué bien”, del álbum Magia y efectos especiales (2012), que el público acompañó a ritmo de palmas. Unas palmas que conectaron directamente con la siguiente canción, mientras Lara advertía de los peligros de tomar demasiado líquido en concierto, a golpes de cajón, talones y manos de Chuti, se arrancaron con una versión muy personal de “Años 80” de Los Piratas, de su disco Ultrasónica de 2001.

A ésta, y acelerando el ritmo de la noche, le siguieron los “Cuarteles de invierno” de Vetusta Morla de La deriva (2014) y una más de Rozalén que animaba al público a hacer los coros con “80 son las veces”. Pasaron el famoso bolero de Chico Novarro “Algo contigo”, también versionado por Los Panchos o Andrés Calamaro, la “Maldita dulzura” de Vetusta Morla o el “Echo de menos” de Kiko Veneno.

Y fue precisamente con el artista de Girona con el que quisieron poner punto y final a una velada de intenso calor en el Hotel Arcas de Agua, con otro de los temas de su disco Échate un cantecito de 1992, que no era otro que “Fuego”, una canción que venía como anillo al dedo al ambiente. Pero, como suele ser habitual, no iba a ser un auténtico final sin el bis, precedido del típico “¡Otra, otra!” por parte del equipo de Compact Cheese y de las secciones más animadas del público.

Así, con la mezcla de estilos de la ranchera al merengue, pasando por la cumbia y la charanga que invitaban a bailar, entre bromas del bajista y la cantante que no dejaron de interactuar entre canción y canción. Una noche diferente en el primer viernes de noviembre se despidió con el tema de la valenciana Bebe “Como los olivos” incluido en su disco Pafuera telarañas de 2004.

Zarandea daba por concluida su actuación, sin haber cenado todavía pero con la satisfacción de llenar una vez más, a unos más que a otros, el alma de melodías.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.