The Gagarins presentó su álbum debut, ´Vostok 7´, en una noche inigualable

La noche del viernes en Alcázar de San Juan comenzaba así, con más de medio centenar de personas agolpadas a las puertas de la Sala Malamadre esperando a que llegara la hora del concierto del grupo de surf soviético, The Gagarins. ¿En el interior? Había promoción de tercios, de fondo sonaban Los Coronas y las canciones de su último disco, Señales de Humo, un local abarrotado y The Gagarins haciendo piña a los pies del escenario antes del concierto. Mientras tanto, nosotros divisábamos el panorama de lo que iba a ser una noche única.

El reloj superaba las 00:20h cuando Rubén Campo -batería-, Alberto Hernández -bajo-, Alberto Fernández -guitarra-, Jaime Jimeno -guitarra- y María José Avilés, -presentada como Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio y la camarada que estaría a los teclados y a la trompeta- salían al escenario con el himno comunista soviético de fondo, mano en el pecho incluida y vestidos como Yuri Gagarin, el cosmonauta ruso conocido como el primer ser humano que viajó al espacio.

The Gagarins escuchando el himno sobre el escenario

De esta manera, todo estaba preparado para disfrutar de un concierto muy esperado por todos, ya que estrenaban su álbum debut, Vostok 7, que debe su nombre al programa espacial soviético de principios de los años 60.

Así, la banda local comenzaría tocando “Riders in the Estepa”, “KGB Riders”, “Gulag Holidays”, “Bitch Perestroika”, “Laika”, primera canción del disco, “CIA´s Agent”, “Beach Break”. “Máquina Antifascistas”, “T-34”, haciendo honor a la canción de Alejando Cintas, “Mi Carro”, llevada a la fama por Manolo Escobar, “Putinclub”, “Proletarian Song”, “Vostok 9”, “Vodka” y “Acorazado Potemkin”.

Entre tema y tema, Rubén -el camarada que estaba al mando de la batería espacial-, presentaba cada una de las canciones con ese acento ruso-alcazareño propio de la zona. Así, algunas de sus frases serían: “si el técnico no valer, dormir en Siberia”; “Gorbachov convirtió la alegría en vertedero”; “el público tiene que subir fotos y vídeos a la redes sociales. Que vendan nuestros datos a la CIA”; “nosotros no somos un grupo de surf capitalista, no somos nazis” o “nosotros los soviéticos no ver películas de barcos burgueses” fueron algunas de las máximas que el batería dijo. La actuación del grupo sería eso, todo un concierto lleno de mensajes con moraleja y sarcasmo sin hacer apología de nada, sólo definiendo un estilo de vida y música como bailar, el Vodka, el frío ruso y los tanques de combate.

De esta manera, el grupo finalizaría la noche tocando “Siberian Wind”, “Valentina”, “Satalingrado” y “Korobeiniki”, antepenúltima canción del LP.

Rubén, batería del grupo

 

El público, sin parar de bailar desde el primer acorde, gritaba al unísono pidiendo “otra, otra, otra, …”. Así que antes de terminar, Rubén invitaba a todos los asistentes a comprar el disco, presentaría a la banda y en especial a la comisaria de trompetas y pionera en The Gagarins, Valentina y, en última instancia, ofreció una camiseta en exclusiva a la persona que más bailase y cantase, haciendo entrar al público en éxtasis sobre la pista de baile y gritando un “lo, lo lo lo lo lo, lo lo lo lo lo, lo lo lo lo…”.

19 temas en total. Más de 80 minutos en directo. Escenografía, locura, música y ambiente. Esto fue The Gagarins en la noche del pasado viernes 10 de noviembre. Se presentó así, como un grupo de surf rock de tintes soviéticos que hace de la música instrumental una continuación de mensajes.

Fue un placer. ¡Hasta pronto camaradas!

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