Las triadas, ese gran descubrimiento

Antes de que sigáis leyendo, quiero dejar clara una cosa. No soy músico profesional. Soy aficionado. Me gusta tocar la guitarra en mi tiempo libre y, para aprender, voy a clase en la Escuela Municipal de Música de Miguelturra. Pero me encanta compartir con los demás ideas y conocimientos, y, ya que Compact Cheese tiene una sección para dialogar sobre música, pues no quería perder la oportunidad de compartir unas cuantas reflexiones sobre las triadas. Agradezco, pues, a Ana, Bea, Carol y Dani por hacer posible este proyecto y que me permitan expresarme en este espacio, además de acogerme en su equipo para currar. ¡Gracias!

Dicho esto, vamos al asunto que nos ocupa: Las triadas…

Ay, las triadas… ¡ojalá las hubiera descubierto antes! Cuando empecé a tocar la guitarra, allá por 2006, lo que más me apetecía era tocar, dar conciertos, escribir canciones y que la gente las cantara… lo típico. Alguna cosita hice, pero menos mal que, con los años, me fui centrando en lo importante. Madurar, lo llaman…

Para mí, madurar, guitarrísticamente hablando, fue dejar de flipar con lo que molaba tocar la guitarra, y centrarme en tocarla de verdad. Hay una diferencia muy grande entre tocar bien y mal una canción. Se puede tocar sin trabajar correctamente la técnica y sin esforzarse en limar esos pequeños detalles que marcan la diferencia entre una buena y una mala interpretación. En ese camino hacia la madurez guitarrística, encontrar las triadas supuso un antes y un después.

Lo digo como lo siento. Conocer las triadas y aprehenderlas me descubrió todo un mundo de posibilidades a la hora de tocar, no sólo acompañando a otros músicos, sino construyendo solos. Antes, estaba limitado a tocar quintas (aunque molan mucho) e improvisar dentro de la pentatónica de la menor sin saber qué hacer fuera de ella. Con las triadas, de repente, podía tocar una melodía vistiéndola con acordes.

Creo que es mejor una demostración práctica. En éste vídeo intento plasmar lo que quiero decir, usando la mítica melodía de Leonard Cohen, “Halleluyah”:

La diferencia es brutal. Y, descubrirla, cambió mi forma de ver la guitarra para siempre. Ahora siento que puedo tocar de un modo más creativo. Puedo jugar más con el sonido y, ¿por qué no?, conseguir que una melodía suene mucho más bonita… darle el carácter que necesita la canción combinando las tres notas principales que forman los acordes que se esconden bajo la melodía.

Pero, para poder usarlas, hay que aprehenderlas. Tienen que formar parte de tus recursos habituales a la hora de tocar, como lo eran las quintas y la pentatónica en la menor para salir al paso en una jam de blues. Por eso, junto a mi profesor de guitarra eléctrica de la Escuela Municipal de Música de Miguelturra, Víctor Serrano, diseñamos éste ejercicio:

La idea es localizar, a través de todo el mástil, las diferentes posiciones para tocar las triadas. Por supuesto, no nos quedamos en la triada mayor. Hay que abarcarlas todas. Ya que nos ponemos a estudiarlas, pues vamos a abarcar todo lo que podamos.

De este modo, cada tres cuerdas, localizamos la triada correspondiente basándonos en el acorde de sol. Empezamos el acorde por la tónica, la tercera o la quinta, según corresponda. La progresión empieza con el acorde aumentado, es decir, añadiendo un sostenido al quinto grado. Desde ahí, continuamos con el mayor, el menor y el disminuido, regresando otra vez al aumentado siguiendo el mismo camino.

Hay otro elemento a tener en cuenta en este ejercicio: La mano derecha. Me he pasado demasiado tiempo intentando tocar lo más rápido que pudiera, concentrándome exclusivamente en la mano izquierda. Pero me olvidaba de que toco con dos manos, y, en mi caso, la mano derecha es la que lleva el ritmo. Si no la entreno, jamás lograré la velocidad que necesito para tocar bien. El “cabalgamiento” en “The Trooper” siempre me ha resultado muy difícil por este motivo. Por eso, mientras hago la progresión de las triadas, en la mano derecha practico alternate picking y sweep picking, para ganar experiencia en estas técnicas.

Si os ha parecido útil este ejercicio, al final del artículo os dejo la tablatura para que podáis tocarlo. Sólo me queda despedirme y animaros, especialmente a los que comenzáis a tocar la guitarra, a que no seáis vagos a la hora de trabajar la técnica. Mola mucho tocar “Highway to hell” y cantar verdaderos himnos a voz en grito con tus colegas, como “Ellos dicen mierda”. Pero si quieres ir más allá, explorar otros sonidos, tener más herramientas para ser creativo y no quedarte en lo que ya sabes, es importante que no olvides cuidar tu sonido.

Trabajar las triadas aporta un mayor control de la guitarra

Para seguir explorando y aprendiendo, te recomiendo que eches un vistazo a los canales de youtube de LoremaryluGT y Chachi Guitar. No obstante, si tienes la oportunidad, no dejes de valorar la posibilidad de acudir a clase en la escuela municipal de música de tu pueblo. Son unas instituciones públicas muy importantes, cuya labor educativa y cultural es valiosísima, especialmente en Castilla-La Mancha, ya que gracias a ellas se extiende la pasión por la música en nuestros pueblos. Cuidémoslas y valoremos la importante labor que realizan.

David Sanroa

Sus amigos le definen como soñador y utópico. Graduado en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha, en Cuenca, donde cosechó amor y amistad. Escribe sobre música en Compact Cheese y sobre protección de la naturaleza en #InfoMACLM. Le encanta pasar sus ratos libres tocando la guitarra y flipando con triadas y acordes raros. Tuvo un romance con la música. Ahora son muy buenos amigos.

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