Rosalía y Raül Refree, flamenco clásico de vanguardia

Segunda fecha de Rosalía en el Inverfest de Madrid 2018 para cerrar la gira de “Los Ángeles”. Tras actuar el pasado miércoles día 31 de enero, repetía el sábado 3 de febrero, ambas fechas “sold out” en el Teatro Circo Price con un aforo de unas 1.800 butacas y con mucho público joven. Y es que la expectación y el revuelo que esta artista despierta es notable. 2017 ha sido su año junto a Raül Refree, productor del disco. Numerosos galardones y premios le han sido otorgados por la crítica musical.

Con una puesta en escena sencilla, cantaora y guitarrista aparecían en el escenario. Ella con vestido rojo y negro y él con vaqueros y zapatillas. Comenzaba el concierto con el tema Si tú supieras compañero, que abre igualmente el disco y en el que mezcla cantes por alegrías, cantiñas o soleares que ya interpretaran en su día La Niña de los Peines, Rosario La Mejorana o el propio Enrique Morente. Y es que el disco “Los Ángeles” bucea en cantes flamencos antiguos que en su día hicieran artistas por los que Rosalía profesa admiración. El Cantar del alma de San Juan de la Cruz y Nos quedamos solitos fueron los siguientes temas cantados con la delicadeza y dulzura de la voz de Rosalía, mientras Raül Refree acompañaba con su guitarra, no al uso del guitarrista flamenco que conocemos, pero con una gran complicidad con la cantante.

La interpretación de Por mi puerta no lo paseo estuvo plena de garra y rabia, provocando en el pública una de las mayores ovaciones de la noche. La temática principal del disco es la muerte, esta chica de apenas 24 años lo convierte en momento dulces y sensibles, que conmueven a cualquiera y ayer lo consiguió sobradamente. El fandango Que se muere, Catalina y el tema Día 14 de Abril, dieron paso a la preciosa interpretación de “La hija de Juan Simón” que produjo un momento muy emotivo en el que la artista llegó a emocionarse rozando el llanto. El acompañamiento de Raül Refree continuó al piano en el tema “Por castigarme tan fuerte”. Distorsiones con la guitarra o pulsaciones directas sobre las cuerdas del piano mostraron un acompañamiento distinto al flamenco tradicional.

La entrega y la emoción del público fue palpable en las reacciones desde la grada hacia los artistas. Aún quedaba alguna sorpresa como la interpretación del tema Que nadie vaya a llorar de Manuel Molina y es que esa letra en la voz de Rosalía resultó sublime. De Plata arrancó la mayor ovación hacia el guitarrista para dar paso y finalizar con I See a Darkness, tema que ambos tocaron juntos por primera vez y que cerró una noche mágica.

Cuando una artista como Rosalía irrumpe con la fuerza que lo ha hecho en el panorama flamenco, aflora el debate sobre si viene a cambiar algo en este arte, ¿o podría decirse evolucionar? ¿otra vez “nuevo flamenco”?. Sorprende y gusta ver, que, con su juventud, hable de La Niña de los Peines, Manuel Vallejo o Antonio Chacón con naturalidad y conocimiento.

Cierto es que le ha dado una vuelta total a temas antiguos con una interpretación atípica de los mismos y que seguro que a través de ella, muchos jóvenes hayan llegado a conocer a los artistas anteriormente citados. El enamoramiento del flamenco que a Rosalía le produjo escuchar a Camarón cuando apenas tenía trece años, puede ser parecido al que a muchos jóvenes les produzca escucharla a ella misma, esta puede una de las grandes contribuciones de este trabajo. Lo que el futuro depare es imprevisible, la carrera musical será larga y el tiempo determinará la influencia de Rosalía en el arte flamenco cuando dentro de unos años se valore su carrera.

Crónica Amalgama & Trémolo // Fotografía Inverfest

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