Miguelturra festeja la esencia musical del carnaval con un concurso de charangas

El carnaval llega a su recta final. El martes de carnaval da paso al miércoles de ceniza y, del entierro de doña Sardina, al domingo de piñata. Hasta ese día, los disfraces, el color, la alegría y la diversión se seguirán sintiendo por todos y cada uno de los rincones de la región, antes de empezar a contar los días que faltan para la primera luna llena de primavera.

Y, con las máscaras callejeras, también viene la música del carnaval, caracterizada por las charangas. Estas formaciones musicales de viento metal y percusión aportan un sonido que no falta en estos días. Estos conjuntos interpretan, generalmente, canciones de ámbito festivo y humorístico. Las charangas llenan las plazas y las calles durante los carnavales y consiguen que la gente que se topa con ellas se una a su fiesta de disfraces y música en vivo.

Desde hace tres años, los carnavales de Miguelturra están dando un protagonismo mayor, si cabe, a estas formaciones instrumentales con un concurso de charangas que, este año, se celebró después del pregón y antes del concierto de los Mojinos Escozíos, encargados de inaugurar las fiestas en la localidad ciudadrealeña.

Se trata de la tercera edición del concurso de charangas, celebrada en el Centro de Exposiciones y Representaciones Escénicas (Sala C.E.R.E.) y organizada por la peña del carnaval El Puntillo. En esta ocasión fueron tres grupos los que concurrieron al certamen: Por un lado, Los Desmadraos, de Pozuelo de Calatrava, y, por otro, Katapum-chimpum y Alhiguí, ambas de Miguelturra.

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Los premios del certamen están dotados con 200 € para el tercer clasificado, 300 € para el segundo y 600 € para el primero. Junto al premio económico, también se entregó una máscara de cerámica que imita al traje más típico de estas fiestas en Miguelturra: La máscara callejera.

Un jurado formado por tres personas se encargó de repartir los premios tras valorar las actuaciones de cada charanga, a las que calificaban en un 50% sobre la calidad sonora, un 20% la puesta en escena,  y un 10% sobre la interacción con el público, el vestuario y la coreografía, respectivamente.

El jurado del tercer concurso de charangas del Carnaval de Miguelturra

Las actuaciones de las tres charangas estuvieron llenas de bailes, actuaciones teatrales y, sobre todo, buen rollo. Desde la escenificación de una lucha de gladiadores romanos por parte de los desmadraos hasta el metal más duro de Alhiguí, que presentó un repertorio lleno de canciones de rock. Por otra parte, Katapum-chin-pum, que además celebra su quinto aniversario, presentó un espectáculo lleno de canciones tradicionales de las fiestas de carnaval, una actuación que comenzaron antes, incluso, de subir al escenario, que se lleno de cocodrilos que no paraban de hacer bromas y chanzas.

El jurado decidió dar el primer premio a la charanga Alhiguí, el segundo a Los Desmadraos y el tercero a Katapum-chimpum. Pero, más allá del formato de concurso, el evento fue una fiesta en la que el verdadero ganador fue Don Carnal y, con él, las ganas de celebrar esta fiesta universal y diversa. La prueba de la ausencia de cualquier actitud competitiva por parte de las charangas fue que miembros de las tres formaciones bailaron al son de las actuaciones de los demás.

Además, el proceso de desalojo del C.E.R.E. para dejar lista la sala para el concierto de los Mojinos Escozíos siguió siendo una fiesta animada por Katapum-chimpum, que no dejó de tocar y animar el ambiente hasta que todas las personas salieron del recinto.

Pasión por tocar

Entre canción y canción, varios componentes de las tres charangas compartieron con Compa

El bombo de Kata-pum-chimpum

ct Cheese sus sensaciones y sentimientos al tocar en una charanga. Jesús Sánchez, de Katapum-chimum, explicó que, aunque se pase frío en invierno y calor en verano durante los ensayos, aunque haya que sacrificar tiempo de ocio para preparar las actuaciones, tocar en una charanga es obligatorio porque “luego llega el momento de tocar y hacer feliz a la gente y que se lo pase bien”. Todo esto le sucede porque lleva “el carnaval en las venas” desde que nació. A ello se añade una sensación que  “no tiene precio: cuando llegan dos charangas de dos calles diferentes, se juntan en el centro y tocan 40 personas lo mismo”. Por eso, el carnaval, sin charangas, no sería “nada” para Jesús.

Para Antonio Vallejo, Jose Luis Simón, Víctor López, Juan Francisco A. García, Javier Vallejo y Jaime Rodríguez, los rockeros de la charanga Alhiguí, “tocar en una charanga es fantástico y maravilloso”. Su formación nace de un grupo de amigos que salen juntos en carnaval “desde hace 15 o 16 años” y, “a parte de tener grupos y colaborar” entre ellos -entre sus miembros hay componentes de La Recua o Mystérika, entre otros proyectos-, son un grupo de amigos que disfrutan tocando música juntos: “La diferencia está entre una charanga profesional y otra amateur como nosotros, que estamos para pasarlo bien”. A todo esto, añaden que “el carnaval sin charangas sería una mierda”.

Es una historia parecida a la de Los Desmadraos. Álvaro José Ferro, Raúl Jiménez y Julián Izquierdo sienten “muchos nervios” cuando van a tocar, “sobre todo en concursos de esta categoría”. Pero son nervios que se diluyen rápido porque se lo pasan “muy bien” y disfrutan “mucho” en una charanga. Y, aunque “los ensayos y preparativos llevan mucho tiempo”, se llevan una “buena recompensa” tras invertir esfuerzo y tiempo. En su caso, también son músicos y lo que quieren es hacer música y pasar “buenos momentos”, aunque también haya “malos”. Para ellos, el carnaval sin charangas sería “muy diferentes”, por lo que apuestan por “seguir difundiendo la música dentro del carnaval”.

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