Taiacore: Sold Out en Siroco

3 guitarras, 1 banjo, teclados, bajo, contrabajo, batería y voz. Con todos estos instrumentos nos sorprendió Taiacore en la presentación de su vinilo en la Sala Siroco de Madrid ante unas 150 personas que esperaban impacientes el inicio del concierto.

Las puertas se abrieron alrededor de las 21:15 horas, la gente fue llegando al local de manera desordenada: algunos en grupo, otros solos, niños, familia de los artistas… nadie quería perderse el espectáculo y se avecinaba una noche épica. Los músicos esperaban en el camerino junto al escenario y, entonces, cuando el reloj marcaba las 22:09 horas salieron todos, todos menos la voz que se hizo esperar un par de minutos más a que sus compañeros abrieran el show.

Entre aplausos y silbidos fue recibida Marta Tai en Siroco. Despampanante, la madrileña sería el centro de atención y no sólo por su voz sino porque las luces, su ubicación en el escenario y el color de pelo “amarillo pollo” -como gritaba algún asistente- fueron una combinación de elementos exitosa. Añadámosle un colgante de plata con la palabra “Taiacore” al cuello y tendríamos un cóctel perfecto.

Marta Tai sobre el escenario.

El grupo comenzaría con “Innocent”, tema que da nombre a su primer álbum de estudio para seguir con “Stronger” y uno de los temas más esperados de la noche: “Not boring like you”, cara A de ese vinilo fetiche de 7” del que nos hablaron en la Presentación la semana pasada en la Sala Warf 73 y que llevamos escuchando como locos, casi de manera adictiva, desde que la dieron a conocer a finales del año pasado. Un tema fresco y muy comercial que hizo mover el esqueleto y aplaudir a todos los allí presentes y es que nadie pudo resistirse a dar palmas y tararear ese “shut up, shut up, I’m gonna shake shake shake you… ”

Tras el TEMAZO -nos tomamos la libertad de llamarlo así- Marta nos sorprendió con el “burricornio”, o lo que es lo mismo; una piñata colorida con forma de burro a la que le habían añadido un cuerno para simular el mítico unicornio con el que siempre relacionamos a la banda y al que nos tienen acostumbrados en todo su merchandising. La vocalista fue clara y tras explicar que la idea inicial era colgarlo en mitad de la sala para que “se peguen de hostias” y haber abortado el plan A pasó al plan B -y no hablamos de All I need todavía – si no de un plan mucho más malévolo como fue tirarlo con fuerza hasta la mitad del lugar para que los allí presentes descubriesen lo que ésta portaba dentro y el “regalo especial”. La gente se tomó en serio lo de “pegarse de hostias” porque hasta el escenario llegó volando algún caramelo… -damos fe-.

Merchandising del grupo.

Y tras esta anecdótica batalla empezó a sonar “Happiness” y la euforia del burricornio desapareció para centrar de nuevo la atención en el escenario y todos sus componentes.

Llegó el momento de dirigirse al público tras los cuatro primeros temas y Marta agradeció que hubiesen ido todos, incluyendo los lesionados, momento en el que aprovechó para contar batallitas varias cómo el por qué Vincenzo tenía el dedo como un “percebe”, o lo que les había ocurrido a ella y a Juanda -bajo y contrabajo- e insinuando que como a Iván -bateria- no le había ocurrido nada a la salida le hiciesen algo pero que pareciese accidental. El público reía como si no hubiese un mañana pero cuando empezaron a sonar los primeros acordes de “My Soul”, primer tema que compusieron como banda, y que sonó de manera espectacular se hizo un silencio sepulcral. Esta vez no la tocaron con la orquesta sinfónica pero aún así el momento fue indescriptible con palabras, nos dejamos llevar.

En “Love of My life” únicamente Vincenzo y Marta serían los protagonistas, desapareciendo el resto de la banda al fondo del escenario y tras este tema y los gritos de Bravo! y los aplausos mientras Iván y Juanda se incorporaban de nuevo llegaría la única versión de la noche “45 seconds” en la que la “rubia pollo” explicó con la ironía que le caracteriza que no son mucho de tocar versiones pero que con Paul McCartney tiene muy buen rollo y que en cambio a Rihanna no le hace tanta gracia porque -ella- le quita el protagonismo. La gente se rió a carcajadas y reconocemos que fue un auténtico puntazo. Comenzaron a sonar los primeros acordes tras los que le sucederían “Memories” dedicada a todo aquel que no esté muerto o aburrido porque vosotros no soy boring!”, “She didn’t love you” en la que nos sorprendieron con una peculiaridad a la que no nos tienen acostumbrados dado que Pastor, un trompetista subiría a deleitarnos con una nueva versión de este clásico.

Taiacore en acción.

Y para que no parezca que únicamente nos centramos en Marta… llegó el turno de “Following the sun” y mientras el público voceaba que a Vincenzo le faltaba la boina empezaba a sonar la canción -a nuestro parecer- más divertida del repertorio y al finalizar… SORPRESA! El banjo de Vincenzo estaba muteado. Al confirmar sus sospechas el italiano pidió un aplauso para sí mismo bromeando que había tocado para nada. En ese momento, Marta deja caer que si el público lo pidiese volverían a tocarla… Sin dudar, el “sí” retumbó en toda Siroco aunque de fondo sonaba ya “Little by little” seguida de “Ring of fire” en la que de nuevo la trompeta de Pastor volvería a ser la protagonista.

Tras recuperar el aliento la banda preguntó al público si sabían silbar y tras un intento desastroso en la que Marta no se cortó un pelo al decir que lo hacían fatal comenzó “Fed Up”. Hacía calor, mucho calor en Siroco antes de comenzar “Monsters” al que me seguiría la taaaaan esperada cara B de ese vinilo de 7” que tantas ganas teníamos de escuchar el eléctrico y el momento llegó. “All I need” sonaba con fuerza en pleno corazón madrileño en un eléctrico potente que se prolongó durante más de cinco minutos y en las que tanto el grupo como el público se las gozaron.

Como toda buena historia… el final estaba cerca. Vincenzo dio las gracias al público por acercarse a compartir la noche con ellos -con algunos problemas de gramática que rápidamente corrigieron los propios asistentes-. Marta ampliaba los agradecimientos al propio grupo y el italiano se preparaba para la última canción: “To miss someone”. Todo hubiera sido perfecto si no hubiese sido por el dedo de Vincenzo, el cual reconoció que “está hecho una puta mierda pero que con el dedo mal tardo el doble en afinar”, gesto que el público no notó hasta que éste no lo dijo.

Y llegó el final… Marta se fundió entre el público que le hacía pasillo para que pudiese balancearse de un lado a otro de la sala para poner el broche de oro a la noche pero como lo prometido es deuda… tras la insistencia de los asistentes y las voces del “otra, otra”, “Following de sun” volvió a sonar en Siroco por segunda y última vez en la noche para hacer a todos bailar y despedirse por la puerta grande.

16 temas + un bis que hicieron de la noche algo mágico. Taiacore conquistó Siroco, embaucó al público y nos trasladó con su música a diferentes atmósferas -a cada cual más especial- sin perder esa esencia “cómica” a la hora de dirigirse al público -al cual se ganó enseguida por su naturalidad y el carisma de la banda en general y de Marta en particular- pero tan profesional a la hora de demostrar que vienen pisando fuerte y que esto es sólo el comienzo de algo más grande. Humildad, esfuerzo, trabajo y más trabajo dieron sus frutos porque Taiacore vale para acústico, vale para eléctrico y vale para lo que le eches. Porque sí, porque son buenos y punto.

No queríamos acabar la crónica sin agradecerle -de nuevo- a la familia Paul Back Music la invitación a evento porque detrás de una buena banda siempre hay un grupo de personas que aunque no se vean cuidan de sus artistas y hacen que sucedan cosas tan bonitas como lo vivido en Siroco. GRACIAS Paul Back, gracias Taiacore.

Nos vemos pronto.

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