Andrea Delgado (La Lambrera): “Los jóvenes tienen que mover la cultura en sus pueblos”

Quejarse es muy fácil. “No hay nada que hacer en esta ciudad”. “Me aburro”. “¿A dónde vamos un sábado por la tarde? Aquí no se mueve nada”… Estas frases son típicas a la hora de hablar de la oferta cultural y de ocio en Castilla-La Mancha. Durante muchos años, ha reinado la opinión general de que en esta región nunca se hacía nada a nivel cultural, que los jóvenes se veían reducidos a ofertas de ocio más ligadas al consumo y pesaba la idea de que no había oferta cultural.

Pero esta idea preconcebida se está cayendo por su propio peso. Lo están demostrando espacios como la Casa Vieja en Albacete, la Purga en Ciudad Real, las salas de conciertos que pueblan la región o festivales con un gran espíritu de comunidad como Caño-on en Tarancón o el Puertollano Winter Festival. Y, desde hace menos de un año, La Lambrera, en Toledo, también se ha unido a esta explosión cultural y artística.

La Lambrera es un “espacio multidisciplinar artístico donde todo el mundo pudiese acudir a él en todos los sentidos relacionados con el arte”. Así lo define su fundadora, Andrea Delgado, una gestora cultural, licenciadada en Bellas Artes por la UCLM, que desde hace años tuvo el sueño de crear “un espacio donde compartir, conocer gente con tus mismas inquietudes y aprender de una manera más práctica, no tan teórica”.

 

El sueño, hecho realidad, de Andrea Delgado responde a esa necesidad de ofrecer espacios en los que explotar la necesidad de la sociedad de desarrollarse a nivel cultural. La promotora de La Lambrera considera que “en Castilla-la Mancha tenemos mucha riqueza cultural pero no está explotada, solo se explota la parte turística y el resto se queda olvidado”.

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“Cuando estás ofreciendo algo muy distinto a la gente le chirría un poco. Me ha costado mucho arrancar, pero estoy muy contenta. Tanto esfuerzo merece la pena por la satisfacción personal de haber realizado tu proyecto y, luego, ver la satisfacción de la gente que puede compartir cosas que no podían compartir porque no había un espacio reservado a ello”.

Dentro de La Lambrera se realizan talleres de ilustración, artes manuales, photoshop, dibujo o pintura, entre muchos otros. Esos talleres están dirigidos a adultos y niños. Por lo tanto, toda persona, con inquietudes artísticas o sin ellas, puede venir a este espacio los días en los que se programen las actividades y aprender a realizar mandalas, cerámicas, o dibujos, siempre bajo la guía de las personas que imparten el taller o compartiendo consejos con el resto de asistentes. Es la oportunidad de aprender a hacer algo con tus propias manos en lugar de acudir a las ofertas de ocio habituales. Algo distinto, que mueve la cultura y, sobre todo, potencia las inquietudes culturales y artísticas de la sociedad en un proyecto no ligado al consumismo.

Levantar un espacio cultural en tiempos de crisis

Igual que Don Quijote, los soñadores que se atreven a hacer realidad lo que sueñan se encuentran con muchos gigantes que intentarán derrotarlos y sumirles en el pesimismo. Por eso, para levantar una empresa de gestión de actividades culturales, hay que tener en cuenta todas esas zancadillas de la economía.

Para eso, Andrea Delgado recomienda que “lo primero es tener unos ahorros para empezar” y contar con el apoyo de la gente más cercana para hacer frente a las dificultades económicas que ahogan proyectos basados en la dinamización cultural como La Lambrera.

Los jóvenes tienen que mover la economía y la cultura de su zona. Aunque se quejen de que no hay actividad cultural, pueden promoverla en sus pueblos a través de una asociación cultural. Y no hace falta que sea continuada, pueden programarse actividades cada tres meses. Pero es necesario un espacio así en todos sitios, donde poder hacer talleres o escuchar música en directo.

Andrea Delgado en la puerta de La Lambrera

En cuanto a la relación con las instituciones, Andrea Delgado anima a todo el mundo a acercarse a los ayuntamientos de sus municipios y proponer actividades culturales, reduciendo así la distancia entre ciudadanos y representantes políticos: “Creo que a la gente le da miedo acercarse al alcalde o la alcaldesa. Puedes ir, hablar, exponer tus hechos y seguramente en la mayoría de los sitios haya un apoyo de la institución pública”.

Uno de los ejemplos inspiradores para Andrea Delgado son el barrio de San Antón en Cuenca, que lo vivió en “primera persona”, o el proyecto Matadero Lab que “surgió dentro de un instituto” y es una iniciativa que supone un movimiento cultural que “genera pequeñas asociaciones de estudiantes que están empezando a mover cosas”, como, por ejemplo, “realizar conciertos dentro del espacio del instituto”, señala la gestora cultural.

Inaugurar con un concierto

“Por aquí vienen músicos de forma habitual a las actividades, que nos deleitan con sus canciones”, confiesa Andrea. La fiesta de inauguración de La Lambrera se celebró con música en directo y poesía, gracias a las actuaciones de AZ Phadrig, Kike San y Kike Calzada.

De este modo, se destaca el lugar reservado que tiene la música en La Lambrera, a pesar de no ser una sala de conciertos. En ese sentido, durante la entrevista estuvimos escuchando tres canciones de grupos de Castilla-La Mancha que no faltan en la lista de Spotify de La Lambrera, como “On my mind” de Sunday Drivers, “Far” de Fizzy Soup, y “Contacto con tacto” de Kike Calzada.

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