The Buyakers, la resurrección de la diversión sobre el escenario

Ya están en la recta final de la gira El bar de los muertos y sus ganas de tocar siguen intactas. Tras su último concierto junto a Seguridad Social en Argamasilla de Calatrava, la ciudad en la que ensayan y componen sus canciones, The Buyakers anunciaron en sus redes sociales que interrumpirán su parón veraniego con nuevas actuaciones. El “mono de tocar” les obliga. Sobre todo, cuando están celebrando el fin de una gira que empezó con una hazaña colectiva, fruto del esfuerzo de la comunidad musical de la comarca de Puertollano.

Una hazaña colectiva porque el nacimiento del segundo disco de The Buyakers se produjo gracias a una financiación colectiva que llegó a recaudar 6.311 euros. Pero no fue sólo hacer el crowdfunding, sino congregar a toda una comunidad unida por la música para impulsar, no sólo aquel proyecto, sino algo mucho más grande que englobara al mayor número posible de bandas y músicos. De esa manera nació el Puertollano Winter Festival.

En esa entrevista en podcast realizada durante aquel festival, Sergio González, Carlos Mazotera y Víctor Mohedano explicaron cómo se desarrolló esa aventura: “Estábamos en el proceso de grabar el segundo disco. Queríamos pedir financiación y se nos ocurrió organizar un concierto en el que el Ayuntamiento se encargara de traer un cabeza de cartel que atrayera más público. Nos marcamos que cada winter beneficiara a un proyecto musical de Puyertollano. Este año ha movido a más gente y parece que es bueno”.

Estos músicos han visto cómo la música en directo, en su ciudad y en la comarca, estaba atravesando una “sequía”. Pero, “de repente”, se produjo un “incremento fuerte de bandas”. Nuevas propuestas de jóvenes que pisaban el local de ensayo por primera vez y otras formaciones que “resucitan proyectos que estaban muertos hace unos años”.

Ahora, resaltan los “buyakers”, quieren apostar por la música en directo demostrando que en la ciudad minera “se hace música de calidad”. Para ello, seguirán en ese flujo cooperativo con otras bandas y festivales de la ciudad, como el Paellarock, que celebró recientemente su X aniversario.

En ese festival, además, un chaval cumplió su sueño de adolescente. ¿Te imaginas que te ofrecen tocar una canción con tu banda favorita de joven? Pues ese fue el detalle que tuvo el grupo con Adrián, un seguidor de la banda al que invitaron a tocar “No somos Tarantino”.

The Buyakers tocan con Adrian "No somos Tarantino"
The Buyakers tocan con Adrian “No somos Tarantino”
La amistad que surge en un avión

Tal y como relatan Sergio y Víctor, se conocieron durante un largo viaje en avión hasta Estados Unidos. Primero rompieron el hielo en la “barra libre” durante el viaje. Y, después, la música les unió como compañeros de escenario, impulsados por su profesor de inglés, que les invitó a acudir a una jam session.

Víctor Mohedano y Sergio González, The Buyakers
Víctor Mohedano y Sergio González, The Buyakers

De esta manera, comienzan los ensayos, los viajes y las horas de ensayo a base de dos guitarras. Al regresar a España, se unieron el resto de instrumentistas e hicieron oficial su regreso, llegando a actuar como teloneros de Loquillo en 2014, en un concierto en el que también tocó The Wife and the Husband.

Su primer disco, Empieza la función, les llevó de gira por localidades de toda la región. Tras ganarse la complicidad del público y generar una comunidad de seguidores, dieron el paso para grabar su segundo trabajo, contando, esta vez, con la fuerza motriz de la comunidad para hacerlo realidad.

El comienzo de esta gira fue en el Café La Palma de Madrid, un reto para cualquier artista, sobre todo si proviene de fuera de la capital de España. “No esperábamos una acogida tan buena. Teníamos expectativas realistas por tocar por primera vez allí, por competir con la cantidad de oferta que hay en la capital. Al final vino mucha gente”, cuenta, con satisfacción, Sergio González.

El bar de los muertos

Las letras de este trabajo están llenas de frases que cualquier manchego podría reconocerse en ellas. “Calatravifornication” es un buen reflejo de la vida manchega. Con ese espíritu, lleno de buen humor, el enfoque del disco habla de El bar de los muertos como el “lugar idílico en el que no hay máscaras, que la gente entra a disfrutar y no le importa lo que digan los demás”. Un lugar al que parece que es necesario estar muerto para llegar, explica Sergio, en alusión a toda clase de presión social que no permite a la gente disfrutar de la vida.

En este trabajo contaron con la colaboración de Lichis en la producción. El componente de La Cabra Mecánica se convirtió “en una persona más del grupo”, llegando a realizar una grabación “muy visual, original y analógica”. Además, The Buyakers destaca el buen entendimiento que tuvieron con su productor, quien llegó a entender y a comprometerse con la filosofía que los manchegos querían plasmar en su segundo disco.

Con ese espíritu de colaboración, The Buyakers contó para la grabación del videoclip oficial del disco con la asociación Swing Ciudad Real, con los que interpretan al muerto de sed, al muerto de risa y a todos los personajes que pueblan ese bar de libertad y diversión.

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